sábado, 22 de julio de 2017

ANA MARÍA - 31 de Agosto al 6 de Septiembre de 1.959 - España


NUESTRA PORTADA
El rostro único, maravilloso, de Sarita Montiel, se asoma hoy a nuestra portada para recreo de los paseantes. Un oasis bonito que se alza en medio de la calle, en los quioscos de periódicos, para recordar al pacífico transeúnte que el mundo está lleno de cosas bonitas que nada tienen que ver con la Economía, la Bolsa, las crisis mundiales y las guerras.
Sarita Montiel es guapa –“Graciosa”- como dirían en el Sur-. Tiene unos lindos ojos negros, que saben muy bien, pero que muy bien, mirar, y es poseedora de una boca curvada y gordezuela que es todo un primor: Sarita ha triunfado, además de por guapa, por buena actriz en el cine español. Sus películas atraen a miles de espectadores que gustan de contemplar a esta mujer moverse y gesticular airosamente en la pantalla. Hoy, Sarita es una reina en el firmamento del mundo cinematográfico. ANA MARÍA se complace en ilustrar su portada con la imagen risueña y perfecta de Sarita Montiel.


EL RECORTE CCLII
Todos sabemos ya el por qué del nombre artístico de María Antonia Abad: Sara, por una abuela, y Montiel, por el pueblo ciudadrealeño. Nombre que paseó la diva por todo el mundo y que el pueblo quiso agradecerle con todo un homenaje. La artista inauguraba una calle con su nombre en 1.984. Esta es la crónica de la revista Tele Indiscreta. 

 Homenaje popular
SARA MONTIEL
DA SU NOMBRE A UNA CALLE
El pueblo de Montiel adopta a Sarita



Sara y la reina de las fiestas de Montiel.


Sara Montiel, con el alcalde del pueblo que le dio su apellido artístico.




Los vecinos, emocionados, presentaban niños a Sara para que los besara.

Ha sido uno de los más simpáticos homenajes que se han producido últimamente. Sara Montiel cambió su nombre original de María Antonia Abad por el que le hadado la fama, con muy buena fortuna. En la elección de su nombre artístico Sara fue coherente con sus orígenes: manchega ella, quiso incorporar a su divisa el nombre del campo de Montiel, en su tierra manchega. Ahora, el pueblo de Montiel se ha sentido en deuda con Sara, por haber hecho famoso su nombre en todo el mundo, y le ha dedicado una calle.
El olor de multitud, en medio del fervor del vecindario, los dos mil habitantes de Montiel se dieron cita en la Plaza Mayor de su pueblo para vitorear a la famosa manchega. Las fuerzas vivas de la localidad la recibieron en el Ayuntamiento, donde firmó en el libro de honor. Luego, la artista se dirigió a la Iglesia en procesión cívica y allí rezó ante la imagen de la Virgen.
A la salida, el pueblo en masa se volcó encima suyo. Los niños la besaban y la mujer más anciana del pueblo se fotografió junto a ella. La decana de Montiel tiene noventa y un años.
Una vez en su calle, Sara descubrió la placa y se emocionó. El homenaje fue mutuo. Un pueblo de casta y una personalidad excepcional de la vida española.


El momento del descubrimiento de la placa de la calle.



Sara firmó en el libro de honor ante los aplausos.


La firma, un acto de cariño.


Sara Montiel con las fuerzas vivas de Montiel y la reina de las fiestas de la localidad.


Los concejales y el Ayuntamiento en pleno agasajaron a la artista.



Sara Montiel hizo brindis y discursos de buena voluntad y cariño hacia su tierra manchega: es de bien nacidos el ser agradecidos.


La jornada de júbilo tocaba a su fin. Sara Montiel recibió el reconocimiento del alcalde y de su esposa.

EL RECORTE CCLII


Sara inaugura la calle Sara Montiel en el pueblo de Montiel. Era el año 1.984. 

viernes, 14 de julio de 2017

LA ACTUALIDAD ESPAÑOLA - 3 de Julio de 1.958 - España


NUESTRA PORTADA
Con motivo del VI Festival Internacional Cinematográfico, que dará comienzo el próximo día 19 en San Sebastián, este número de LA ACTUALIDAD ESPAÑOLA dedica gran parte de sus páginas a tal acontecimiento. De año en año va subiendo el prestigio mundial de este magno certamen cinematográfico, en el que diversas naciones presentan sus títulos más prestigiosos. Así, pues, el VI Festival se presenta dentro del más brillante clima expectativo y hace prever una solemnidad que jamás tuvo el Certamen Cinematográfico de España. Y como portada de nuestras páginas dedicadas al cine, la belleza de una estrella que, nacida en España, concretamente en Campo de Criptana, ha ganado renombre internacional: Sara Montiel.


EL RECORTE CCLI
Aunque sin los grandes premios cinematográficos, concretamente de su país, España, la diva siempre fue considerada el icono del cinema nacional. Por voluntad propia abandonó el cine en los '70 pero nunca le faltaron ofertas para regresar. Pedro Almodóvar se lo propuso a principios de los '90 y esto es lo que Sara decía al respecto a la revista Tiempo en su número de 2 de Julio de 1.990. 

 PELÍCULA/LA CANTANTE SOLO VELVERÍA AL CINE DE LA MANO DE PEDRO ALMODÓVAR
En los años setenta se retiró del cine porque le ofrecían películas de destape, y en la década de los noventa vuelve ante una oferta de Pedro Almodóvar. Sara Montiel quiere para su regreso a la pantalla una bomba de relojería que esté a su altura.
SARA MONTIEL
“Almodóvar puede ser un chico ‘saritísimo’”
-Pedro Almodóvar ha asegurado que está preparando un gran papel para usted en su próxima película.
-Eso dice.
-Pero habrá hablado con usted del tema.
-Bueno, hace dos años, después de un viaje a Brasil, hablé con Pedro Almodóvar sobre un proyecto muy bonito. Me pareció muy buena idea, pero la cuestión no pasó de ahí. Ahora no sé qué se trae entre manos.
-¿Qué te parece como director?
-Cuando vi por primera vez una película suya dije: “¡Madre mía, éste arrolla al mundo entero con esa imaginación y talento!” Le admiro además porque es manchego como yo.
-La admiración parece que es mutua.
-Yo sé que Pedro me ha admirado siempre.


-Tanto que ha llegado a decir que “Sara Montiel en la década de los sesenta era para los españoles, y para mí, lo que para el mundo representaba Marilyn Monroe”.
-Todos sabemos que Pedro Almodóvar es muy expresivo y dice cosas como “para mí no hay una estrella como tú, porque eres lo más grande”. Me admira y le admiro.
-¿Por qué se retiró del cine a mediados de los años setenta?
-Se empezó a hacer un cine extraño en España. Mientras la transición política fue maravillosa, la del cine fue un desastre.
-¿Por lo del destape?
-Sí, entre otras cosas. Películas en las que una entraba a desayunar en la cocina y salía desnuda, el otro llegaba y decía “buenos días”, y la otra se bajaba las bragas sin venir a cuento, en fin, cosas muy raras, un cine muy feo, muy feo. Me ofrecieron dos o tres películas de este tipo y no me interesaron nada. El cine iba por unos derroteros que no me convencían, muy extraños. Entonces me dediqué al teatro y descubrí lo que es actuar delante del público. Me fui olvidando de la pantalla. El cine ya no era tan bonito como el que yo hice, todo había cambiado mucho.
-En los años ochenta, sin embargo, se ha realizado otro tipo de cine.
-Se hace ahora un cine más serio, importante. Me gusta más.
-¿Y le han hecho ofertas?´
-Sí, algunas, pero no las he aceptado porque tengo los pies sobre la tierra y sé lo que puedo dar de sí. Siempre me he negado a volver al cine, me he encerrado y ni mi marido puede conmigo. Me he retirado con el estilo mío y con mis películas famosas ya hechas. Hasta que un día vi una película de Almodóvar y cambió mi forma de pensar.
-O sea, que Almodóvar la puede llevar al huerto.
-¡Ni borracha vuelvo al cine!
-Todos tenemos un precio.
-Bueno, creo que el único que me podría llevar borracha, eso sí, al cine sería él. Le tengo un gran respeto y cariño y me parece que es el hombre idóneo para cualquiera.
-¿No ha leído el guión de la película?
-Yo no sé nada en concreto de este tema, de verdad, vi a Almodóvar hace unos días antes de marcharse a Francia, pero de lo que estoy segura es que si hacemos los dos una película será una bomba de relojería.
-¿Se va a convertir, entonces, en una “chica Almodóvar”?
-Bueno, ya para mis treinta años que llevo llamándome Sara Montiel tendría gracia. Almodóvar, efectivamente, ha lanzado a varias actrices, pero yo estoy lanzadísima desde hace muchos años. Esa bomba de relojería que decía antes tendría que ser una auténtica bomba para poderlo hacer. Y, en todo caso, Almodóvar sería un chico saritísimo.
-Dicen que usted es un mito y, además, un mito erótico.
-Pues no sé. Habría que preguntárselo a mi marido.
-Pero usted ha jugado a serlo.
-Bueno, sí, pero yo no soy quién para decirlo, no quiero opinar de mí misma. Puede que sea una mujer sensual, que canto susurrando, porque no he tenido voz, ni lo he pretendido. Precisamente cuando llegó El último cuplé marqué un estilo de canción que no se gritaba, que cantaba casi hablando, pero con una dicción perfecta, eso nadie me lo discute.
-Un tema que está en el aire es el de la droga.
-Me preocupa mucho, también el SIDA.
-¿Conoce a Carlos Goyanes?
-Le conocí cuando era pequeño, porque hice un contrato multimillonario con su abuelo Benito Perojo, pero luego ya le perdí la pista y no hemos hecho amistad.
-¿Cree usted que es inocente en todo este asunto de tráfico y blanqueo de dinero?
-Cuando antes se aclare mejor para todos, pero con las personas que están implicadas en tráfico de droga, desde luego sería implacable con ellas. Si demuestran que no tienen nada que ver pues mira que suerte, de lo contrario, iría a por ellos. Tengo pánico a la droga y estoy totalmente en contra de ella y de su consumo porque mata a la gente, sobre todo joven, deshace familias y crea delincuencia. Si seguimos así, el día de mañana nos encontraremos sin gente joven en condiciones.


-Como madre de familia usted vivirá más de cerca todo el problema de la droga, ¿no?
-Siempre tengo un miedo atroz por mis hijos de que alguien pueda, ahora que son pequeños, inducirles hacia la droga. Sé que está en todas partes, en la calle, en los colegios… la palabra droga me pone enferma.
-En el mundo del espectáculo, además, circula de una manera bastante habitual.
-Por desgracia es casi habitual en todas partes, desde el pobre desgraciado de la calle hasta los ejecutivos. Es alucinante. Y le pido a Dios y a la justicia que se mueva para cortar esto de una vez.
-Mientras llega el papel de Almodóvar, ¿qué hará?
-A lo mejor no llega el papel, pero, en fin, mientras tanto sigo trabajando como una loca. Acabo de rodar una serie para televisión de siete capítulos de una hora de duración cada uno.
-¿Cuándo se emitirá?
-Después del verano. El programa se llama Sara y punto y es una serie musical, en la que canto e intervengo con papeles divertidos, no cómicos porque no soy una actriz cómica, pero sí con sentido del humor. Canto cuarenta y seis canciones. También preparo teatro, las galas de verano y, Dios mediante, me presentaré en Madrid con un espectáculo musical, con un libreto escrito por Pedro Ruiz, un hombre que tiene unas ideas sensacionales.
-No para, por lo que veo y cuenta.
-Es que tengo el mismo espíritu de lucha que cuando era jovencita.

Por ROSETA CAMPOS


LA FOTO CCLI


Misma Sara, misma lámpara y casi misma foto que la de la portada de La Actualidad Española. 

domingo, 9 de julio de 2017

ALTEROSA - Agosto de 1.957 / Primera quincena - Brasil


La diva aparece únicamente en la portada.


EL RECORTE CCL
A su muerte, producida el 8 de Abril de 2013, la revista Fotogramas, en su número de Mayo de 2013, le dedicaba esta reseña - homenaje a la actriz.



HOMENAJE 1928 – 2013
SARA MONTIEL
ESA MUJER
Fue una pionera en Hollywood, sí, y reventó taquillas cantando cuplés, también. Pero, por encima de todo, Sara Montiel fue una mujer adelantada a su tiempo, una superestrella en mayúsculas. La homenajeamos a partir de las entrevistas que nos concedió.

La modestia nunca se contó entre las virtudes (o, según se mire, los defectos) de María Antonia Abad Fernández. Soy una estrella, nos decía en una entrevista a FOTOGRAMAS en verano de 1975. Soy un mito en España y fuera de España. Es una grandísima responsabilidad para mí, claro. ¿Que qué es ser estrella? Pues tener una gran personalidad, eso es ser estrella: tener una grandísima personalidad. La que la empujó a emigrar a México cuando solamente era una aspirante a celebridad en un cine español marcado por las producciones de época y las comedias de teléfonos blancos. La misma personalidad que le permitió compartir protagonismo con Gary Cooper y Burt Lancaster cuando en Hollywood apenas eran capaces de situar en el mapa la Península Ibérica. Fue una pionera, cierto, y la actriz mejor pagada de su época. Y supo mantener después su aura: cuando se percató que su carrera cinematográfica languidecía, se reconvirtió, mantuvo el personaje de divina que se había creado durante décadas y nunca perdió cierto cariño popular, pese a los desmanes de su (en ocasiones ridícula) presencia en las portadas de prensa rosa.


ESTRELLA DE NUESTRAS PORTADAS
Una selección de las 11 portadas de nuestra revista que Sara Montiel protagonizó, desde julio de 1954 (compartida con Gary Cooper, su partenaire en 'Vera Cruz'). La actriz dejó constancia de la categoría de superestrella que atesoraba en aquella España de la posguerra.

No en vano, María Antonia, o Sara Montiel desde que así la bautizara su casi eterno representante, Enrique Herreros, siempre fue consciente de su poder y magnetismo. Manchega de Campo de Criptana (Ciudad Real), donde nació (oficialmente, porque su fecha de nacimiento siempre se puso en cuarentena) el 10 de marzo de 1.928, la futura diva fue descubierta por uno de los mandamases de la productora CIFESA cuando cantaba en una procesión de Semana Santa en Orihuela, donde su familia se había trasladado. Tras un breve y mínimo proceso de aprendizaje, saltó al ruedo en Te quiero para mí (Ladislao Vajda, 1944) y, tras films como Se le fue el novio (Julio Salvador, 1945), Mariona Rebull (José Luís Sáenz de Heredia, 1947), o, sobre todo, Locura de amor (Juan de Orduña, 1948), Sarita vio en México la oportunidad de crecer. Yo era una joven con ganas de abrirse camino, escribía en nuestras páginas a principios de los 70. Me fui en busca de mis Américas sin más bagaje que una pequeña maleta, la compañía de mi madre, la promesa de un contrato y todo un mundo por delante.


PRIMERA PARADA: MÉXICO
Hasta 11 largometrajes (todos dramáticos, encarnando a mujeres malas o desgraciadas. Folletines, melodramas, a los que debo el curtirme en el trabajo en los platós y ser el trampolín que me permitió dar el salto a Hollywood) rodó en su estancia mexicana. Fue un periodo artísticamente discutible pero en el que se codeó con la flor y nata de la alta cultura: Pude introducirme en el mundo de aquellos intelectuales (los Neruda, León Felipe, Alfonso Reyes o Nicolás Guillén). Siempre me decían que si estaba calladita me dejarían estar presente en sus tertulias, nos escribía.
Sara empezaba a tenerlo claro: Mi marcha a México fue muy beneficiosa, nos explicaba en una entrevista en 1957. Allí no pasé inadvertida. El artista no debe tener fronteras. ¿Resentida con el cine español? Al contrario: aquí me lanzaron y en México me reconocieron. Tanto que la llamaron desde Estados Unidos, a donde acudió para robar plano con su belleza racial a dos primeras espadas como Gary Cooper y Burt Lancaster en la estupenda Vera Cruz (Robert Aldrich, 1954).
Los dos eran simpatiquísimos, contaba en FOTOGRAMAS durante la filmación de su siguiente film norteamericano, Dos pasiones y un amor (Anthony Mann, 1956). En esa entrevista también se confesaba, a medias, sobre su vida privada: Amo este país porque aquí he encontrado mi destino. No puedo decirle nada más. Es un americano, un hombre, magnífico. Le gustará a usted, no es actor. Yo estoy loca por él. No es alto ni guapo, pero es único. Él ha estado casado ya, pero será la primera vez que yo lo haga, la primera y la última. Sara se refería a su director, pero erró en sus previsiones: Mann sería solamente el primero de sus cuatro maridos.
LA GLORIA DE LA CUPLETISTA
El periodo yanqui de la Montiel se redondearía con otro western, Yuma (Samuel Fuller, 1957). Pero unas vacaciones en España cambiarían su destino: su amistad con el realizador Juan de Orduña la llevó a aceptar participar en un drama musical de bajo presupuesto, El último cuplé (1957). El resultado fue un inesperado éxito estratosférico (el film estuvo más de un año en las carteleras de los cines de estreno; en los pueblos se fletaban autocares que llevaban al público hasta localidades mayores donde se proyectaba la película), condicionado y beneficiado por una coyuntura que había dejado a los espectadores españoles sin cine norteamericano (por un boicot al gobierno franquista de la MPAA, que asociaba a los grandes estudios de Hollywood). Para la actriz, supuso un contrato millonario y la tan perseguida condición de superstar en su tierra.
Si la jugada le salió redonda a nivel económico y de impacto popular, lo cierto es que sus trabajos siguientes en la gran pantalla acabarían repitiendo hasta la saciedad la fórmula. Los dramas trufados de canciones se repetían, y la Montiel veía aumentar fama y beneficios monetarios. Pero su carrera se estancaba, aunque ella no compartiera esa visión: No creo haberme encasillado; en todo caso me habrán encasillado, nos decía años después, durante el rodaje de Cinco almohadas para una noche (Pedro Lazaga, 1974), la que sería su última película oficial (en 2011 volvería al cine interpretándose a sí misma en Abrázame, de Óscar Parra de Carrizosa). Que me den un  buen guión, sin canciones y lo haré, haga de vieja, de joven, de buena o de mala; llorar o reír… No estoy totalmente de acuerdo en lo de estar encasillada, pero en todo caso la elección ha sido de parte de los productores, de los señores que ponen el dinero para hacer una película. Y hasta ahora no he arruinado, como otros, a ninguno. A mí me contratan para cantar y canto.


Y es que la trayectoria de la actriz durante la segunda mitad de los años 50 y la década de los 60 vino inequívocamente marcada por el bombazo de El último cuplé. El público quería verla sufriendo, amando y cantando. Y ella, y los avispados productores que la contrataban, se dedicaron a explotar el filón: de La violetera (Luís César Amadori, 1958) o Carmen la de Ronda (Tulio Demicheli, 1959) a La Dama de Beirut (L. Vajda, 1965) o Esa mujer (Mario Camus, 1969), pasando por La reina del Chantecler (Rafael Gil, 1962) o Noches de Casablanca (Henri Decoin, 1963). Sara Montiel sabía lo que querían de ella, y no tuvo reparos en ofrecerlo una y otra vez.
Mis películas son fabulosas porque consiguen que el público pase dos horas bárbaramente, nos decía en una entrevista publicada a principios de los 70. Y, encima, tienen al frente a una señora muy importante que siempre está rodeada de señores estupendos, cosa que busco pensando en las mujeres. Es lógico que ellas se regalen la vista, como los señores hacen conmigo. La mujer también tiene derecho a disfrutar visualmente. Ya que la censura no nos deja hacer cosas más importantes…
Todo un discurso de modernidad, en el que declaraba su perpetua batalla contra las prohibiciones que, en los últimos estertores de la dictadura franquista, todavía se resistían a desaparecer. España puede competir con cualquier país en cuanto a gente: tiene maravillosos escritores clásicos y modernos, lo mismo ocurre en la pintura. Lo que pasa es que todos, y sobre todo yo, tropezamos con la censura, que nos corta las alas. Si hubiera una censura más amplia, una libertad mayor, asombraríamos al mundo entero, sostenía en 1975. Y es que la carnalidad de la Montiel abrió la espoleta del erotismo a un más bien casto cine español que no supo cómo parar la sensualidad que la artista desbordaba.


SARITA EN HOLLYWOOD
Además de rodar tres film, Sara se codeó con la flor y nata del cine USA.
1, 2 y 3. En el set de ‘Gigante’ (George Stevens, 1956): con Taylor y Armando del Moral (periodista que creó los Globos de Oro), y con James Dean en las últimas fotos en vida del mítico actor.
4. En el plató de ‘Ellos y ellas’ (Joseph L. Mankiewicz, 1955), con Marlon Brando, amigo del matrimonio Mann-Montiel, al que solía preparar huevos fritos.
5. Con Henry Fonda.
6. Con Ton, hija de Anthony Mann, y Kirk Douglas.
7.Junto a Alfred Hitchcock.

ESTRELLA CON PERSONALIDAD
En cualquier caso, y volviendo a su carrera cinematográfica, Sara Montiel se defendía con uñas y dientes de las malas críticas: Si en mi carrera salió algún petardo fue inconscientemente, lo juro, publicábamos en un número especial de FOTOGRAMAS casi íntegramente dedicado a la estrella, firmado por Terenci Moix en 1971. Siempre trabajo con toda la ilusión. No me canso de aprender, decía.
La actriz continuaba, orgullosa de su estatus, y haciendo gala de su falta de modestia: ¡Soy una vedette! ¿Mis películas dan o no dan muchos millones de pesetas? Son las que más dinero dan… ¿Que dicen que soy la estrella de los líos? ¡Será porque soy Sara Montiel! ¿Es que no sabían lo que yo gano? Soy, con Liz Taylor, Sophia Loren y Marlon Brando, la figura más cotizada del mundo. La Taylor y la Loren, estrellas con las que le encantaba compararse. A principios de los 70, afirmaba, un punto provocadora: Soy más fotogénica y mucho más bella que Sophia. Ella mide 1,73 y yo estoy en 1,68. Porque por delantera somos primas hermanas… Y tan fotogénica como Liz, pero menos bella.
Y en otra charla con FOTOGRAMAS, en verano de 1975, mantenía: Liz Taylor no necesita cantar en sus películas. Claro, he hecho cosas a veces que no me gustan mucho. También nos podemos equivocar. Mira los errores que ha tenido Sophia Loren últimamente: quitando Los girasoles (Vittorio De Sica, 1970), ha hecho cinco películas seguidas de esas que no se pueden ver, que yo he pasado una vergüenza espantosa viéndolas. Y te nombro a señoras a las que les han servido todo en bandeja de plata, aquí y fuera de España. ¿Yo? Ni de plata, ni de cobre, ni tan siquiera bandeja. A mí me ha costado mucho, y me cuesta, llamarme Sara Montiel.
En esa entrevista, la actriz, cuya relación con la industria del cine español nunca fue fluida, seguía explicitando su malestar por el reconocimiento que se le dispensaba en su propio país: En otros lugares se cuida a las estrellas con amor. Y aquí se tira a degüello. Tengo miles de ofertas, las que quiera, de México, Rumanía, Checoslovaquia… Y no quiero. Aquí me quedo.
Y se quedó, aunque por poco tiempo: tuvo una desastrosa experiencia en Tuset Street (Jorge Grau, 1968), en la que vivió un serio conflicto con el director (no consiento que Grau ponga a mí público contra mi película, exclamaba, quiere hacerse famoso a costa de mi nombre. Le pagué 600.000 pesetas, cantidad exorbitante para un desconocido como él). Se marchó antes de terminar el rodaje (que finalizó Luís Marquina). Aquí muchos directores tienen miedo de dirigir a Sara Montiel, temen que la personalidad de Sara anule la suya. Y están equivocados, se defendía ella.
Sara Montiel inició los años 70 despidiéndose del cine; apenas rodaría dos films más (quitando su aparición en La Casa de los Martínez, en 1971): Varietés (Juan Antonio Bardem, 1971) y Cinco almohadas para una noche. Los gustos del público habían cambiado, y el Destape y la Transición no dejaban espacio al cuplé. Empezaba la reinvención de la diva.



PARTICULARÍSIMO
1.María Antonia de niña.
2.Con Miguel Mihura, al que conoció con 17 años. En sus memorias dijo: “Fue el primer hombre de mi vida, el primero con el que estuve como mujer”.
3.Su primer matrimonio, con Anthony Mann, duro entre 1957 y 1963.
4.En su segunda boda, con Chente Ramírez Olalla, con el que estuvo casada dos meses (1964).
5.En una sesión fotográfica para FOTOGRAMAS, en tiempos del destape.
6.En sus memorias confesó que en 1951 vivió una relación con el premio Nobel Severo Ochoa, entonces casado.
7.Pepe Tous, su tercer marido (1979-1992) y el hombre de su vida.
8.En 2002 se casó con el cubano Tony Hernández, llenando páginas de la prensa rosa.
9.Con sus hijos, Thais y Zeus, que adoptó con Tous.

LA NUEVA CARA DEL MITO
Su  tercer marido, Pepe Tous (su segundo matrimonio, en 1964, con Chente Ramírez, apenas duró dos meses), fue clave en ese lavado de cara: fue quien le organizó los espectáculos teatrales (como Saritísima) y los conciertos, que junto a los discos (a las grabaciones de sus clásicos cabe añadir trabajos concebidos para la personalidad de la estrella a cargo de fans del pedigrí de Joaquín Sabina o Javier Gurruchaga, en discos como Purísimo Sara o A flor de piel) y la televisión (con programas como Sara y punto o Ven al Paralelo) fueron el nuevo campo de expresión de Montiel.
Fumadora de puros (solía contar que fue Ernest Hemingway quién le dio a probar el primero, en Cuba), Montiel se convirtió en carnaza habitual de la prensa del corazón, sobre todo con el cambio de siglo y a raíz de su boda-montaje con el cubano Tony Hernández. Siempre desafiante (posó desnuda en varias ocasiones, por ejemplo, en una edad en que la mayoría piensa, o vive, en su jubilación), rompedora y libre, casi siempre con capacidad de reírse de sí misma, su actitud la hizo blanco de críticas sangrantes. Pero ella siguió a lo suyo, como recordando las predicciones que nos lanzaba en 1974: ¿Qué cómo me imagino en la vejez? Nunca lo he pensado. Supongo que seré una señora mayor y estaré en el mundo del espectáculo, como empresaria o directora de cine o teatro, buscando obras, promocionando gente. Me veo muy en activo.
Nunca dirigió cine, pero no levantó el pie del acelerador. Hace tres años grabó un videoclip con Alaska. Estuvo perfecta, aguantó casi 20 horas de rodaje y nos tumbó a todos, aseguraba su compañera de filmación. Sara inventó una forma de interpretar, como actriz y cantante. Se hizo un traje a medida, y de alta costura. Guapísima, siempre ha sabido favorecer a la cámara, con ese gesto tan suyo, esa leve inclinación de cabeza que sólo saben hacer ella y las transformistas maravillosas que la veneran.
Adorada por el colectivo gay, la diva fue siempre una adelantada a su tiempo, icono sexual en épocas de vacas flacas y una personalidad apabullante, con la que tuvieron que lidiar empresarios y directores, compañeros de reparto y aquellos fotógrafos que acabaron haciendo famosos los trucos que usaban para mantenerla siempre joven. Se puede ser fea y tener una fotogenia increíble. Y se puede ser guapa y retratar mal. Mi caso es de una fotogenia increíble. ¿Qué les exijo a mis fotógrafos? Que valoren los cambios de luz, que logren para la escena una luz tenue, sin descuidar la cara, nos decía en una entrevista en los años 70. No tengo un lado malo. Generalmente se tiene un tres cuartos mejor que el otro. Le pasa a todo el mundo. El lado izquierdo de mi cara retrata de una manera más bella, más bonita y perfecta. El derecho, sin embargo, retrata joven y con la nariz pequeñita. Me sale una cara menos importante y sofisticada. Es el lado que utilizo para hacer de ingenua.
El 8 de abril, Montiel falleció en su casa madrileña del barrio de Salamanca. Un coche fúnebre recorrió las calles de la ciudad y en Callao proyectaron imágenes de El último cuplé y La Violetera. María Antonia se había ido. Sara, el mito, seguía, sigue y seguirá vivo.

Por Álex Montoya.
Fotos: Archivo de FOTOGRAMAS


LA FOTO CCL


Sara, desde el objetivo de Ibáñez, a fines de los 50. 



domingo, 2 de julio de 2017

PANTALLAS Y ESCENARIOS - Febrero - Marzo de 1.974 - España


NUESTRA PORTADA
Sara Montiel en "Cinco almohadas para Rosa" de Pedro Lazaga.


EL RECORTE CCXLIX
En la revista Lecturas de 30 de Noviembre de 1.973, Sara Montiel posaba con algunos modelos que luciría en otras ocasiones, pero nunca en "Cinco almohadas para una noche", como adelantaba la publicación. 


ASÍ VISTE
SARA MONTIEL
EN “CINCO ALMOHADAS PARA UNA NOCHE”

Más de treinta modelos, diseñados por los modistas Lino y Herrera-Ollero luce Sara Montiel en la película que está rodando actualmente por tierras castellanas.



He aquí otros dos modelos de Sara.

En “Cinco almohadas para una noche” interpreta el papel de Rosa “La Esmeralda”. Sara –no le gusta que la llamen Sarita- ha elegido personalmente estos vestidos.

FOTOS: FÉLIX GÓMEZ COSMO PRESS


LA FOTO CCXLIX


La diva en una escena de su último film: "Cinco almohadas para una noche". 



domingo, 25 de junio de 2017

CINE EN 7 DÍAS - 1 de Febrero de 1.969 - España


“UNA MUJER MARAVILLOSA, HUMANA, CON MUCHO TEMPERAMENTO”
Así habla de
SARA MONTIEL
el galán IVAN RASSIMOV
AL ACTOR RUSO INCORPORADO A “ESA MUJER” LE GUSTARÍA INTERVENIR EN LAS PRÓXIMAS PELÍCULAS DE LA ESTRELLA

Sara Montiel e Iván Rassimov, es una escena de "Esa mujer"

Sara Montiel eligió para su filme “Esa mujer”, al galán ruso Iván Rassimov.
-Es un hombre extraordinario guapísimo, además de gran actor –ha dicho de él la propia Sara.
Iván Rassimov vino al mundo en una pequeña ciudad de la estepa. Siendo niño se trasladó a la localidad italiana de Trieste. Su padre era ruso y su madre yugoslava. Ahora, él tiene grandes ganas de regresar de nuevo a la tierra que le vio nacer.
Habla ruso, inglés e italiano a la perfección y entiende un poco de español. Empezó haciendo teatro en la Universidad. Estudiaba Economía y Comercio, que abandonó a los tres años de iniciada la carrera para dedicarse a sus actividades artísticas.
El debut de Iván Rassimov en el cine tuvo lugar en una película norteamericana alternando con Barry Sullivan sobre tema de ciencia-ficción.
Y declara:
-Me encantó aquella cinta. Además yo creo en la existencia de los ovni.
Hasta la fecha, ha intervenido en doce producciones cinematográficas, en seis de ellas como protagonista. La más importante, según él, la titulada “Siete boinas”.
-Me siento galán ruso en todos los sentidos. Conozco muy bien todo su cine. Participé en filmes diversos como, “Guerra y Paz” y “Don Quijote”.


Una dramática expresión de la popular actriz española dirigida por Mario Camús. 

-Hablemos de Sara Montiel.
-La primera película que vi de ella fue “Veracruz”. Me encantó.
-¿Qué impresión se llevó al tratar personalmente a Sara?
-La de que es una mujer maravillosa y humana.
-¿No se intimidó al conocerla?
-No, pero reconozco que tiene mucho temperamento.
-¿Capaz de hacer la vida imposible?
-Todo lo contrario.
-¿Cómo se llevan ustedes?
-Los dos somos grandes amigos, dentro y fuera del plató.
-¿Qué películas prefiere interpretar?
-Las dramáticas.
-Sara casi siempre protagoniza filmes románticos. ¿Le gustaría, al terminar “Esa mujer”, volver a trabajar a su lado?
-No me importaría ser su compañero en sucesivas películas, aunque esos filmes no fueran de mi agrado.


Otro plano de la guapísima Sara Montiel 1.969.


Sara e Iván en el filme.

Hasta hace poco, Iván Rassimov utilizaba un seudónimo americano en el cine: el de Sean Todd. Pero ahora es bastante cotizado en el mercado ruso e italiano.
-¿Con qué otra estrella europea le gustaría trabajar?
-Con Claudia Cardinalle.
-¿Encuentra algo en común entre Sara Montiel y C.C.?
-Su temperamento.
Iván Rassimov es un actor culto, lee a los clásicos y otros. También a Arthur Miller. Muy deportista. Monta perfectamente a caballo y es un excelente nadador.
-¿Lamenta haber abandonado la carrera de Economía?
-De ningún modo. Soy muy feliz trabajando en el cine.
-¿Qué piensas hacer en el futuro?
-Producir películas. Me gustaría llevar a la pantalla las obras “La balada de un soldado” o “Cuando llegan las golondrinas”.
Iván sigue soltero, aunque ha tenido ocasiones para casarse. Mide 1,84 metros y pesa 75 kilos. Se considera más actor que divo.
-Rod Steiger no es guapo y, sin embargo, es un gran actor –señala.
En Italia llaman a Iván Rassimov “The Golden boy” (El chico de oro), porque es una de las realidades más sorprendentes dentro de la cinematografía. En pocos años llegó al estrellato. En “Esa mujer”, ha encontrado una película adecuada a su carácter al lado de una estrella hispana de notorio relieve mundial.


La estrella cambia impresiones con el decorador Tony Cortés y el figurista León Revuelto.

Los que intervienen en “Esa mujer”
FICHA ARTÍSTICA: Sara Montiel, Iván Rassimov, Hugo Blanco, Marcela Yurfa, Cándida Losada, Marco Davó, Jesús Aristu, Ricardo Díaz, Patricia Nigel, Matilde Muñoz Sampedro, Fernando Hilbeck, Ramón Centenero y William Layton.
FICHA TÉCNICA: Realizador, Mario Camús; Director general de producción, Marciano de la Fuente; Director de Fotografía, Christian Matras; Decorador, Tony Cortés; Maquillaje, Julián Ruíz; Foto fija, Simón Ruíz; Montaje, José Luís Matesanz; Laboratorios, Fotofilm; Estudios, Sevilla films; Guión, Antonio Gala y Vizcaíno Casas.


EL RECORTE CCXLVIII
Sinopsis de la película "Esa mujer" publicada en una revista de la época. Desconocemos la publicación y, por tanto, la fecha exacta de la misma. 


 “ESA MUJER”

Fines del siglo XIX. La “bella época” está en todo su esplendor. Son años felices y no se vislumbran tragedias en el horizonte. Modas deslumbrantes y el Madrid galante en todo su esplendor. Pero no todo es felicidad. Los seres humanos –como siempre- alternan la dicha con el dolor. Con la desesperanza, con las eternas penas y tragedias del corazón.
En un tribunal madrileño se ventila un proceso sensacional. Es la comidilla de toda la ciudad y principalmente del medio artístico, ya que la que se sienta en el banquillo de los acusados no es otra que Soledad Romero, una de las más conocidas tonadilleras del ambiente teatral. Pesa sobre ella la sombra de un asesinato, y a través del juicio, la triste historia de su vida va desfilando ante los ojos de un público atónito.
Su historia es realmente novelesca. Soledad Romero, la mundana tonadillera, la mujer por quien suspiró todo Madrid, había sido una sacrificada religiosa misionera. Pero su vida estaba ya colocada bajo el sino de la tragedia. Durante una revolución su convento es asaltado por una turba y ella y sus compañeras son brutalmente vejadas. Es remitida nuevamente a España, pues va a dar a luz muy pronto. Poco tiempo después será madre de una niña a la que creerá muerta. Desesperada, renuncia a sus votos religiosos y se sumergirá en el mundo buscando eso tan simple y tan complejo que es la felicidad. Anhela buscar refugio en el cariño de un hombre para poder rehacer su vida.
Pero a partir de ese momento sólo conocerá desesperanzas y amarguras. Conocerá muchos hombres, pero ninguno de ellos se acercará a ella guiado por el verdadero amor. Para unos será una simple aventura, otros pretenderán explotarla como mujer, y algún otro se convertirá en su empresario para lanzarla como cantante. Logra notoriedad en su carrera y pronto será una bella figura del Madrid nocturno. Soledad Romero será famosa, pero en la soledad de su hogar, se sentirá la más desdichada de las criaturas humanas.
Pero un día conocerá a un hombre. Y ese día el primer rayo de esperanza alumbrará su vida. Él se llama Carlos de Alcántara, es un hombre distinguido, lleno de sensibilidad y bondad.


-Te amo, Carlos –le dice constantemente Soledad-; eres el primer hombre de bien que he conocido en mi vida. Quisiera casarme contigo y aislarme del mundo…
-Yo también te quiero bien –le responderá Carlos-, pero hay algo que, por ahora, impide nuestra felicidad.
El semblante de Soledad se torna sombrío. ¿Otro obstáculo para su felicidad? ¿Es posible que no hay tregua para ella?
Pero esta vez está dispuesta a luchar por su felicidad. Derribará todas las vallas que se oponen a la concretación de su tan ambiciosa dicha. Pero Soledad Romero no se imagina, ni remotamente, que esos escollos serán terribles, invencibles.
Soledad y Carlos vivirán su amor hasta que un día una revelación terrible fulminará a la pareja. Soledad se enterará de que Carlos es casado, pero todo se derrumbará cuando sepa que la esposa de su amante es su propia hija, a la que creyó muerta al nacer.



Soledad se convertirá en un fantasma. Sus últimas fuerzas caerán ante el embate de un destino trágico e inexorable. Repasa en un instante su existencia: niñez pobre, los sacrificios de la vida misionera, la violación, esa hija que creyó muerta, los hombres que la humillaron y ahora esta última y cruel jugarreta. Pero Carlos, pese a todo, no se resigna a perderla.
-Nada, ni lo más terrible –le dice- puede separarnos…
Pero Soledad se resiste:
-Es inútil. Nunca podríamos ser felices juntos…
-Si me dejas… me mataré…


Carlos extrae un revólver de sus ropas y Soledad tratará de impedir una tragedia. En el forcejeo que se produce, el arma se dispara y Carlos muere… Soledad, desesperada, se arrodilla junto al cuerpo del único gran amor de su vida.
Luego vendrá lo inevitable. La justicia de los hombres se pondrá en acción; policías, grandes titulares sensacionalistas en los diarios, el escándalo y finalmente, la prisión…
Ahora Soledad Romero, la más bella flor del Madrid del novecientos está sola esperando el veredicto de la justicia. Unos la defienden, otros la atacan. Pero ya a ella nada le importa de lo que piensen los hombres.
Sólo Dios será el que, en definitiva, decidirá sobre su vida o sobre su muerte.


Una realización de MARIO CAMUS. Guión de Antonio Gala. Fotografía de Christian Matras. Una producción de Eastmancolor de Cesáreo González, presentada por FILMESPAÑA.
REPARTO:
Soledad……….SARITA MONTIEL
Carlos…………IVAN RASSIMOV
……….y la actuación de Cándida Lozada, Marcela Yurfa, Hugo Blanco, José Marco Davo, Jesús Aristu, Ricardo Díaz y Patricia Nigel.


LA FOTO CCXLVIII


"Canta, canta guitarra, canta guitarra mía..."