viernes, 19 de enero de 2018

CARTEL - Del lunes 28 de enero al domingo 3 de febrero de 1.946 - España


La diva aparece sólo en la portada. 


EL RECORTE CCLXXI
En la década de los 40 Sara Montiel aparecía como la refulgente estrella del cine español. Un futuro prometedor que, sin embargo, no llegaría hasta 10 años más tarde, después de haber pasado por México y Hollywood, pues nunca encontró su lugar en el cine de la postguerra española. Esto decía de ella la revista Primer Plano en su número de 16 de Noviembre de 1.947. 


SARITA MONTIEL,
toda una damita

He aquí cuatro expresiones de Sarita Montiel. Sarita Montiel es gentilísima y, además, la más joven de las grandes figuras femeninas del cine español.
Quizá sepa ser ingenua a tiempo. Quizá sepa como nadie dominar los duendes de su juventud y ponerse dramática también a tiempo.
Es Sarita Montiel en cuatro fotografías.


Y su rostro en las páginas de PRIMER PLANO, cuando caen las hojas de otoño, sirve para cruzar sobre la estación que anuncia el invierno los fuegos de su juventud, que es la primavera.
Íbamos a escribir casi un poema. Sarita se lo merece. Pero nos quedamos en la prosa.


(Fotos Manuel)


LA FOTO CCLXXI


Nuestra jovencísima y todavía rubia Sarita Montiel. 

sábado, 6 de enero de 2018

VIDA MUNDIAL ILUSTRADA - 14 de Junio de 1.945 - Portugal


Uma das mais lindas e ovens artistas do cinema espanhol. E a protagonista de "Empezó en boda" e será a estréla de mais um filme luso-espanhol dirigido por Vadja, de colaboracao com produtores portugueses. 

(La artista sólo aparece en la portada)


EL RECORTE CCLXX
Curiosas las palabras de la recién estrenada Sara Montiel (antes María Alejandra) a Marca en su número de 31 de Octubre de 1.944. En ella confiesa las ilusiones, proyectos y aficiones de la, por entonces, estrella más joven del cinema español. 


celuloide
SARA MONTIEL
y la caña de pescar
La estrella más joven del cine español rema, patina y monta en bicicleta

La nueva estrella de cine Sara Montiel. 

LA ESTRELLA NUEVA
Amparito Rivelles, que empezó su carrera cinematográfica a los quince años, ha sido hasta hace poco la estrella más joven del cine español. Pero éste es uno de los títulos que no se pueden conservar indefinidamente. El tiempo pasa, las personas crecen y llega un momento en que se presenta otra candidatura que no hay más remedio que aceptar porque se presenta acompañada de todos los requisitos legales. Amparito Rivelles ha dejado de ser la estrella más joven del cine español; pero, en cambio, muchos son los que la votarían como la estrella más rutilante, y puesta en caso de elección, no cabe duda que se decidiría por lo segundo. ¿Quién ha pasado a ocupar su puesto? Pues la deliciosa joven con la que nos hemos encontrado hoy y cuyo nombre artístico ilumina ya las carteleras de las fachadas de los cinematógrafos. Hemos nombrado a Sara Montiel, nombre que tiene sabor de protagonista de novela y hasta de buena novela. Sara Montiel tiene una edad que no quiere confesar porque es demasiado tierna. Es decir, que a ella le ocurre lo contrario que a la mayoría de las mujeres, que no quieren confesar los años porque se les antoja que son demasiados, cuando en realidad no se tienen nunca más que los justos. Sólo diremos que Sara Montiel iba hasta el otro día con calcetines y que cuando se vio con tacón alto ella fue la primera sorprendida. Pero sus exigencias de protagonista de películas la obligan ahora a aparecer un poco mayor de lo que es y un poquito más seria. Ella ha tenido que decir adiós de repente a todos sus recuerdos infantiles y tiene que proceder ya como una mujercita.


La pescadora, a punto de perder la paciencia. 
Por la orilla del río va Sara Montiel, en busca de un sitio adecuado para tirar el anzuelo. 

BOGAR, BOGAR, BOGAR…
Cuatro son los deportes, cuatro, a los que, sin pensar nunca que hacía deporte, se ha entregado desde muy pequeñita esta Sara Montiel que, no obstante su juventud, conoce ya casi toda la geografía de España y buena parte de la de Francia. Nuestra estrella ha nacido cara al Mediterráneo y así no es extraño que uno de estos deportes sea el remo y otro la pesca. Nos explica algo de esto y empieza la explicación cantando:
Bogar, bogar, bogar,
es toda mi ilusión…
-Y además, cantando bien, cualidad que le hacemos observar.
-Es que estoy dando clases con un profesor de canto.
-¿Y qué es lo que quieres cantar?
-Ópera –nos responde sin vacilar.
-Pero yo tengo entendido que las cantantes de ópera tienen que pasar de los sesenta kilos.
-Bueno, con el tiempo y muchos huevos fritos, todo puede conseguirse.
Se ríe de su propia gracia y yo me río también. Sin embargo, tengo la sospecha de que Sara Montiel se saldrá con la suya, porque debajo de su fotogénica cabellera rubia se esconde una gran voluntad, aparte de que en su garganta hay un verdadero tesoro, que es lo principal.


La pesca tiene su técnica. Sara Montiel suelta hilo para que el cebo llegue al sitio preciso. 
El pez picó; pero luego soltóse, y de ahí el gesto de rabia de la pescadora. 

A VER LO QUE SE PESCA…
-Lo que me parece un poco raro en una muchacha es que sea aficionada a la pesca. ¿A qué se debe tu entusiasmo por un deporte que es más bien reposado y contemplativo?
-Esa es una falsa opinión que tienen las gentes que no entienden una palabra de pesca. En este deporte hay una emoción que sólo comprenden los que se dedican a él.
-Cuando tú lo dices…
-No hay duda alguna. El ver si pican sus atractivos. Además que pescar no consiste sólo en sostener una caña. Hay que saber muchas cosas, desde el modo de tirar el anzuelo, hasta lo que se va a pescar, dónde se debe pescar y cómo hay que pescar.
-¿Y tú sabes todo eso?
-Naturalmente. Yo sé lo que me pesco.
-Eso está muy bien.
-He pescado en mar y en río. La pesca en el mar es más aparatosa y espectacular. En el río, me gusta más porque es más particular y quien maneja la caña tiene más oportunidades de probar su saber y… su paciencia.
-¿Y en la calle?
-De eso, ni hablar. No me gusta la pesca en aguas urbanas, ni me agrada su estilo ni la clase de peces que se cogen.
-¿De verdad, de verdad?
-Como te lo digo.
-Lo que procurarás, entonces, es que no te pesquen a ti.
-Tengo yo muchas escamas para eso. ¡Con lo bien que se vive nadando tranquilamente entre dos aguas!
-¿Te gusta la caza?
-No, por Dios. Me dan mucho miedo las armas de fuego.


Una hora así..., y no ha picado ninguna. 

PATINAR, BICICLETEAR…
-Entonces, ¿cuáles son los otros dos deportes que faltan para completar los cuatro de que me has hablado?
-Los deportes que hemos hecho todos los chicos. Patinar y bicicletear. Las dos cosas me gustan mucho. Tengo unos patines último modelo y una bicicleta aerodinámica. Los patines me los pongo poco ahora porque no encuentro sitio donde practicar este deporte a mi gusto; pero en cambio con la bicicleta me doy los grandes paseos, siempre por sitios donde no haya cuestas, ya que trato de divertirme y no de ganar el premio de la montaña.
-¿Ya no hay más deportes?
-No hay más, no. Me gusta el fútbol como espectadora, pero nada más.


Sara Montiel, dispuesta a pescar. No falta más que los peces sean complacientes. 

LA ELECCIÓN DEL NOMBRE ARTÍSTICO
-¿A qué se debe el llamarte, para las películas, Sara Montiel?
-A lo de siempre. Se necesita un nombre breve, que tenga cierta soronidad, que llegue pronto al oído… Antes, me habían puesto María Alexandra. Pero no acababa de convencerme. Resultaba un poco extraño. Yo quería algo completamente español y así surgió el Sara Montiel, con el que estoy francamente contenta, porque con él he hecho por primera vez de protagonista.
-Luego, entonces, ¿ya habías actuado antes ante la cámara?
-Sí. Antes había desempeñado un papel en Te quiero para mí.
-Y fue tal vez por lo bien que lo hiciste por lo que…
-No, no… Lo que ocurrió fue que un popular semanario publicó en la portada un retrato mío. Este retrato lo vio Matarazzo, el director que se disponía a rodar Empezó en boda y aun no tenía protagonista. Hizo que me buscaran, me sometió a unas pruebas, salí bien y… eso fue todo.
-Entonces acabas de romper el cascarón del anónimo.
-Poco más o menos. Y desde que ha empezado a proyectarse la película, me llaman por teléfono, me escriben, me visitan periodistas para preguntarme cosas… Ahora he comenzado a darme cuenta de lo que significa el tiempo. Porque yo antes tenía tiempo para todo, y ahora, entre unas cosas y otras, resulta que no tengo tiempo para nada.


Para engañar a sus víctimas, Sara hace como que mira a otro sitio. 

TODO EMPEZÓ POR UNA SAETA…
Pero no se crea que Sara Montiel –antes María Alexandra y en la realidad María Antonieta Abad- llegó al cine como si dijéramos sin apenas darse cuenta. Resulta que hace ya algunos años que venía preparándose para la empresa. La cosa se inició cuando cantó una saeta en la Semana Santa de Orihuela. La oyó una señora de Valencia y quedó maravillada. Tanto, que la hizo en la capital levantina seguir cursos de educación artística. A partir de entonces, siempre ha estudiado canto y declamación y siempre ha esperado el día en que pudieran probarse sus condiciones para actuar en la pantalla. Ese día ha llegado, pero Sara Montiel continúa con sus estudios en un continuo deseo de perfeccionarse. Ahora tiene sobre la mesa de las ofertas dos proposiciones y la muchacha deshoja la margarita de la incertidumbre. Entre tanto, estudia, lee biografías de las grandes figuras históricas, contesta cartas y llamadas y se va a montar en bicicleta o coge la caña y pasa el día en el campo, junto al río, olvidada completamente de sus triunfos para entregarse a este juego de ver si pican.

ALBERTO ARENAS
Fotos: MANZANO


LA FOTO CCLXX


Una jovencísima Sara Montiel, de la que celebraremos, el próximo 10 de Marzo, el 90 aniversario de su nacimiento en Campo de Criptana (1.928). 

sábado, 30 de diciembre de 2017

MUJER FIGURAMA - Octubre de 1.990 - España


SARA MONTIEL
El secreto de su eterna belleza puede estar en que duerme mucho y come poco.

El 11 de Marzo de 1928 nace en Campo de Criptana (Ciudad Real) María Antonia Abad Fernández, según consta en la partida de nacimiento que Enrique Herreros hijo enseñó a varios periodistas, a raíz de que su padre dejase de llevar artísticamente a Sara Montiel. Nace en una familia sin ninguna vinculación con el cine y pasa su niñez en su lugar de nacimiento. A los ocho o nueve años –en plena guerra civil- se traslada a Orihuela. Son años difíciles y nada hace pensar que pasado el tiempo, aquella niña morena habría de convertirse en la artista española más cotizada y con renombre universal.
Sus principios artísticos están llenos de dificultades. María Antonia se traslada a Madrid y trata de abrirse camino como artista. Es en ese tiempo una muchacha llena de inquietudes y de excepcional belleza. Una larga serie de títulos le van abriendo las puertas de la cinematografía. Te quiero para mí, Empezó en boda, Bambú, Mariona Rebull, Don Quijote de la Mancha, Alhucemas, Locura de amor donde encarnó el papel de la mora misteriosa y guapísima que enamora al cristiano.
Pero en estos títulos María Antonia tiene pequeñas intervenciones que apenas le dan la oportunidad de que alguien se fije en ella, en sus condiciones de actriz. Sin embargo, no le falta trabajo. Sigue sumando títulos La mies es mucha, El capitán Veneno, Pequeñeces, Aquel hombre de Tánger, Necesito dinero, Cárcel de mujeres…
Desde muy pequeña la ilusión de su vida era el cine y convertirse en una gran actriz. Ya en el convento de las dominicas de Orihuela donde cursó sus primeros estudios, la niña de Campo de Criptana pensaba que algún día sería famosa. Pasados los años se demostraría que fue precoz su afición al cine y que sin duda había nacido marcada por el arte y para triunfar en él.
Sin embargo, España se le quedó pequeña pronto. Llevaba demasiadas películas y todavía no le habían ofrecido un papel interesante. Mujer de temperamento y luchadora incansable decidió irse a México para tratar de abrirse allí el camino que en España le resultaba imposible. Y, efectivamente, México le abrió las puertas de par en par y añadió otra serie de títulos a su historia: Veracruz, Donde el círculo termina, Dos pasiones y un amor, Yuma…
Su regreso a España ya fue en plan de gran estrella. Contribuyó a ello su mentor artístico o “manager”, Enrique Herreros padre, que sabiamente dosificó sus apariciones y sus intervenciones, como si de una gran diva internacional se tratara. Entrevistar a Sara Montiel una vez llegada de México era prácticamente imposible. Había que pasar por el tamiz de los Herreros y aceptar una serie de condiciones. Se dijo entonces que la tenían “secuestrada” y una aureola de misterio rodeó a Sara Montiel que ya no se llamaba María Antonia, ni utilizaba el sobrenombre de María Alejandra con el que inició su carrera artística.
La primera vez que la entrevisté, casi recién llegada, lo hice con una serie de condiciones un tanto misteriosas, pero que había que aceptar. Pude verla y fotografiarme con ella para dar fe del encuentro. Pero las preguntas se las tuve que hacer a Enrique Herreros y él me contestaba como si fuera Sara. La razón esgrimida por su mentor era que ella tenía mucho temperamento, era muy temperamental en sus respuestas y podía perjudicar su carrera.
La entrevista tenía que ser puramente profesional. Sara había venido casada con el director Anthony Mann, pero en la entrevista no se debía hablar de lo personal. Ni cómo le conoció, ni cómo se enamoraron, ni nada de todo aquello que suele interesar a los lectores cuando se trata de un personaje famoso, aunque sean preguntas manidas y a veces insustanciales.
Sara Montiel empieza a ser Sara Montiel la triunfadora a raíz de su regreso de México. Los Herreros, padre e hijo, manejan su carrera con habilidad y su reaparición ante el público español es con una película que acabaría convirtiéndose en un hito señalado del cine español.


Sus primeros estudios los hizo en el convento de dominicas de Orihuela.
Nació en una familia sin ninguna vinculación con el cine o el teatro. 

Juan de Orduña, entonces director de moda, pensó que Sara podía ser la protagonista de El último cuplé. Los responsables de la producción coincidieron en que Sara daba el tipo y que su belleza excepcional cautivaría, pero ya no estaban tan de acuerdo en que la artista, que tenía que interpretar la vida de una cupletista famosa, pudiera cantar las canciones de la película y menos aún grabar los discos de promoción.
Sara cantaba con una voz grave, muy grave y con una lentitud que irritaba a los productores. Todos coincidían en que el cuplé requería más nervio por parte de la intérprete y sobre todo una voz más clara, más aguda. Contra viento y marea, la película se hizo, Sara cantó y su voz tal vez empalagosa, pero indiscutiblemente muy personal, caló hondo en el sentir de los espectadores. El último cuplé fue un éxito y los discos se vendieron como rosquillas cayendo por tierra los pronósticos de los entendidos que habían propuesto que para la grabación de los discos fuese doblada por otra voz más de acuerdo con las normas y con los gustos.
Fueron años de mieles y de rosas para Sara Montiel, aunque el “secuestro” de los Herreros proseguía. La artista estaba programada como un robot. No se le conocía ningún romance tan al uso en los artistas famosos. Sara estaba en el máximo esplendor de su belleza, pero un misterioso entorno la rodeaba no dejándole contactar a su manera con el público. Sus apariciones estaban siempre acompañadas de artificiales montajes de “fans” dirigidos hábilmente.
A partir de El último cuplé Sara se convirtió en un rey Midas que todo lo que tocaba lo convertía en oro. A este éxito sucedieron La violetera, Carmen la de Ronda, Mi último tango, Pecado de amor, La bella Lola, La dama del Chantecler, Noches de Casablanca, Samba, La dama de Beyrut, La mujer perdida, Tuset… y un sinfín de películas, unas peores que otras, pero que llevaban al público a las salas cinematográficas atraído por el nombre de Sara y la oportunidad de disfrutar de su belleza.
El clamoroso éxito de El último cuplé dio a Sara la fuerza para plantearse la emancipación de los Herreros. Y “agradeciéndoles los servicios prestados” se independizó ofreciendo como primera noticia su relación sentimental –su noviazgo- con alguien totalmente alejado del mundillo cinematográfico. Concretamente con un alto ejecutivo de una gran empresa española.
La boda de Sara con Anthony Mann se había disuelto ya para estas fechas. Sara era ligre de elegir un nuevo camino sentimental y el elegido había resultado ser José Vicente Ramírez Olaya, al que sus amigos llamaban Chente y que en aquellos momentos era un ejecutivo de prestigio en Seat. El noviazgo de Sara y Chente atrajo la atención del gran público al que inevitablemente le arrebataban la novia favorita.
Pero aquella unión tampoco fue demasiado duradera. El fuerte temperamento de Sara necesitaba junto a ella un hombre con más temperamento aún. Y hasta el año 79 no lo encontró. Anduvo a la deriva sentimentalmente, pero logrando triunfo tras triunfo en todos los escenarios en los que se presentaba.



Los productores de El último cuplé no estaban de acuerdo con que Sara cantase las canciones. 

En 1979, Sara Montiel conoció a Pepe Tous y surgió entre ellos el amor verdadero y necesario para constituir una pareja estable. A Sara se le cambió la vida al conocer a Pepe. Pero la ilusión definitiva de la incomparable artista era ser madre. Y comenzó un largo peregrinaje de especialistas, hasta que la confirmaron que no podía serlo. Los agoreros pronosticaron el fin de la pareja, pero éste no se produjo porque entre los dos había verdadero amor y juntos emprendieron la gran aventura de prohijar una niña y un niño –Thais y Zeus- con los que actualmente comparten la felicidad en su casa de Mallorca.
Sara no abandona su trabajo y pese a que Thais y Zeus tiran mucho de ella, recorre España continuamente al frente de su espectáculo. Como es lógico estas giras artísticas son agotadoras y Sara no puede ver cumplido su deseo de llevar a los niños con ella y lo que hace es, entre actuación y actuación, si el tiempo lo permite, desplazarse a Mallorca para estar con ellos aunque sólo sea unas horas. Sara lo explica rotundamente:
-Quiero estar con Pepe y con mis hijos porque es lo que me gusta, pero tengo que trabajar. Lo mío es el trabajo y no puedo eludirlo.
El volver a Mallorca después de cada actuación, supone para Sara un esfuerzo físico enorme. Al cansancio del trabajo une el cansancio del viaje. Pero ella dice:
-Por los niños soy capaz de cualquier cosa.
Ha sido un verano intenso el de 1990 en el que a veces perdía la noción del lugar donde se encontraba de tanto ir de un sitio a otro. Un verano agotador recompensado con la estancia en Madrid, con su público madrileño y con la gran fortuna de poder estar día tras día junto a Pepe, Thais y Zeus y al mismo tiempo pisar las tablas de un escenario. Plena felicidad, porque a Sara lo que verdaderamente le gusta desde el punto de vista artístico, es enfrentarse con el público, sentirlo cerca.
-Lo mismo me da que sea en una sala de fiestas que en un teatro. Mi sangre caliente necesita el contacto directo con el espectador.
Tan guapa como cuando empezó, o tal vez con una belleza más serena y reposada, Sara asegura que no tiene ninguna fórmula mágica para conseguirlo.
-Muchas veces me preguntan qué es lo que hago para conservarme como me conservo. Y la verdad es que no haga nada de particular. Salvo dormir mucho y llevar una dieta justa, sin grasas y a base de verduras y pescado.
Profeta en su tierra, Sara donde de verdad ha ganado dinero ha sido en España. Lo reconoce.
-Ha sido en mi país donde me he hecho millonaria en humanidad y en dinero.
Y aunque lo tiene todo, Sara Montiel no piensa en retirarse.
-El público quiere que siga. Es algo que notamos los artistas. Por eso, cuando vea que la gente no va a mis galas, me iré definitivamente, sin que nadie se dé cuenta, en silencio…


G. Lopezarias


EL RECORTE CCLXIX
Sara terminó 1.990 postrada por un accidente sufrido durante una actuación. A la revista Semana, con fecha de 9 de Enero de 1.991 le confesaba cuales eran sus propósitos y deseos para el año que comenzaba. 


¡BIENVENIDO, 1991!
“Todavía no puedo ni doblarme ni agacharme”
SARA MONTIEL:
“Al comenzar el año pido salud para toda mi familia”
Primera entrevista tras su grave accidente, del que todavía se recupera en su casa de Mallorca

NAVIDADES de reposo para Sara Montiel, que aún se recupera del accidente sufrido hace mes y medio en el teatro madrileño donde representa “Saritízate”, su nuevo espectáculo. En su casa de Palma de Mallorca y en compañía de su marido y sus dos hijos, Thais y Zeus, Sara ha saludado con optimismo e ilusión la entrada del nuevo año.
-¿Cómo te recuperas del accidente, Sara?
-Afortunadamente me estoy recuperando muy bien, pero hoy por hoy soy un palo: no puedo ni doblarme ni agacharme. Tengo que realizar dos horas diarias de ejercicios de rehabilitación, un tratamiento con rayos láser y un montón de cosas más. Lo importante es que poco a poco todo se va arreglando.
Tras esta referencia obligada a su estado de salud, Sara comenta cómo le han resultado estas navidades que están a punto de finalizar.
-Han sido unas vacaciones reposadas, como os podéis imaginar. A nosotros siempre nos gustaba en estas fechas salir y viajar un poco por la isla, pero este año no hemos podido hacer nada. Por tanto, han sido unas vacaciones más tranquilas de lo normal, aquí, en casa, con mi marido y mis hijos. Han sido maravillosas igual.


Sara Montiel, además de una gran artista, es una madre preocupada por sus hijos, Thais y Zeus, para los que pide salud y toda la felicidad del mundo. 


“QUITANDO EL ACCIDENTE, EL 90 FUE UN AÑO EXCELENTE”
-¿Cómo valoras el año que ha terminado?
-Ha sido un año excelente. Quitando el accidente, que ha sido lo único negativo y que podría haber sido mucho peor, todo ha marchado muy bien. Profesionalmente ha sido un año muy activo y en mi vida familiar estoy contentísima. Este año, hasta las notas de mis hijos han sido muy buenas. ¿Qué más puedo pedir?
-Y a este 91 que acaba de comenzar, ¿qué le pides?
-Sobre todo, que traiga paz a este mundo, porque la necesitamos de verdad. También le pido salud para toda mi familia y ya, para que fuese un año redondo, que no faltase el trabajo y los buenos proyectos.
-¿Y tú, Pepe, añadirías algo a las peticiones de tu mujer?
-Pido lo mismo que ella, paz y salud, sobre todo para nuestros hijos. También deseo que mi mujer este año no tenga un nuevo tropezón.
Las vacaciones de Navidad son unas fechas en las que los niños cobran un papel preeminente y los hijos de Sara no iban a ser menos.
-¿Qué les van a traer los Reyes a tus hijos?
-A Thais, que ya es un poco más mayor y que, además, le gusta mucho leer, le dejarán libros y también muchos discos de los años 60. A Zeus, juguetes.
-¿Qué juguetes?
-Los mismos que les gustan a todos los niños, los que ven anunciados en televisión.
Pero las vacaciones terminan y, con el nuevo año comenzado, las personas hacen sus planes de futuro. Sara, desde su casa y recuperándose lentamente, planea su regreso.


Sara, aún convaleciente de su caída, ha pasado unas navidades reposadas en compañía de toda su familia. Su marido, Pepe Tous, y sus hijos, sólo están pendientes de su total recuperación. 

NO SE PODRÁ MOVER EN BASTANTE TIEMPO
-¿Vas a volver con “Saritízate” cuando ya estés recuperada?
-Sí, por supuesto. Ha sido bastante duro para mí tener que dejar el espectáculo. Si el accidente hubiera sucedido durante los ensayos no habría pasado nada, pero con la obra ya estrenada, cuando ya has saboreado el éxito y sentido los aplausos del público, eso puede llegar a ser muy duro. Pasar del escenario a estar inmovilizada encima de una tabla es una de las peores cosas que le pueden llegar a suceder a una artista. Además, por culpa del accidente he tenido que rechazar proyectos como el de presentar el programa de fin de año de Televisión Española.
Pepe Tous le toma la palabra a su mujer.
-El doctor nos ha sido partidario de que se mueva en mucho tiempo. Así que aquí estamos todos en casa pendientes de su recuperación y apoyándola lo mejor que podemos.
Lo que no cabe duda es que ya en el año 91, Sara Montiel sigue siendo una personalidad que fascina a multitud de generaciones, de públicos muy diferentes entre sí. Esta mujer, que se ha codeado en la pantalla con los mismísimos Gary Cooper, Burt Lancaster, Mario Lanza o Raf Vallone, sigue estando en la brecha, como en sus mejores años.
-A mí la gente joven me ve como una mujer muy asequible, que está en la onda, y esto es porque, además de mi trayectoria clásica, siempre he procurado renovarme. También sucede que la gente joven oye a sus padres hablar sobre mí y entonces se interesan por mi figura. Por mi parte, yo también he tratado de no quemarme, procurando no saturar demasiado al público.
-Sara, para mucha gente eres un auténtico mito en vida. ¿Qué opinas tú?
-No sé qué quieren decir con eso de mito. Yo he hablado con mucha gente de mi generación y sé que algunas de mis películas fueron auténticos fenómenos. Pero de ahí a considerarme un mito hay un camino muy largo. Lo que sucede es que yo siempre me he conocido muy bien y, por tanto, he sabido cuándo eran momentos buenos para mí y cuándo convenía que me retirara una temporada. También me he conservado muy bien, sigo teniendo unas piernas excelentes hoy, así es que podéis imaginaros cómo serían antes. Creo que todo eso lleva a la gente a pensar que soy un mito, pero exageran un poco.
Así es Sara Montiel: con sentido del humor, autosuficiencia, energía para seguir en la brecha mucho tiempo y siempre rodeada de una maravillosa familia que la ha ayudado en los duros momentos que ha tenido que superar. Sara, con mucha vida aún por delante, saluda a un nuevo año en el que ha puesto toda su ilusión y que seguro que le deparará grandes alegrías.


Vicente FERNANDEZ
Fotos Juan Gallego


LA FOTO CCLXIX


Luís Cobos visita a Sara en su programa 'Sara y punto'. Con el brindis de estos dos paisanos de Campo de Criptana os deseamos a todos lo mejor para este 2.018. 

viernes, 22 de diciembre de 2017

PROTAGONISTAS - 23 de Diciembre de 1.981 - España


“Protagonistas” vistió de Papá Noel a
SARA
Sara Montiel y “Protagonistas” han querido felicitar a sus lectores de una manera especial. Sara accedió a disfrazarse de Papá Noel para ustedes y para su pequeña Thais. Demostró así que sigue teniendo muy buen humor y que todos los temores por su reciente enfermedad están superados. 

Sara Montiel, Pepe Tous y Thais después de Papá Noel. 

“Temíamos lo peor. Ha sido un mes indescriptible. Creí que no salía de ésta”.
Fue una pesadilla. Una incertidumbre. Un pánico que le quitó el sueño durante cinco semanas. El temor del mal incurable andaba en el ambiente. Sara conoce bien los síntomas. Su madre, inolvidable, murió de cáncer. “Y en las últimas semanas, otras dos primas mías. Había perdido el ánimo. Andaba deprimida, tú dirás”. Tranquilizada por análisis y biopsias, mira el futuro sin miedo mientras se viste de Papá Noel a sugerencia de “Protagonistas”. “Que la niña no entre mientras me arreglo”, advierte. Quiere sorprenderla. Se coloca un haz de cojines, tripa y trasero, para engordar artificialmente. “Que se vean, eh, que se vean. Con lo que me costó perder kilos, no vayan a creer que los recuperé”, advierte al fotógrafo. El bigote le molesta, y pide que aflojen las gomas: “Tendría que ir pegado a la cara, pero ya me dirás: mañana amanecería con el cutis como un  Mapamundi. Soy alérgica al engrudo. También este ‘Ejecutivo’ que llevo de media se me ciñe demasiado”.


Ramón Calduch, Mary Santpere y José Guardiola rieron con la broma de Sara en la cena-presentación de su obra. 

Compartimos el ritual de su transformación. Se caracteriza con la misma vocación que para salir al escenario o ponerse ante una cámara. Retoca un rizo de la enorme barba blanca, elimina un pelo del pelucón. Vamos hacia el salón: “¿Has visto qué pisazo? Para ir de una habitación a otra hemos de ponernos patines”.

Thais no la reconocía


La actriz llevó los preparativos en secreto, para que Thais no se enterara. 

Absorta ante el televisor, está Thais. La aparición paraliza sus reacciones. Palabras y movimientos. Asustada, corre a los brazos de Tous. Desde allí, mira. Remira. Busca respuesta de algo para ella incomprensible. Sara recorre el cuarto a grandes zancadas: “Traigo el saco lleno de regalitos para esta niña tan buena”, pregona disfrazando la voz.
Cuando ya no puede más, viendo la inmovilidad de su niña, lanza un “¡Tarará, cariño…!” que provoca risas nerviosas en Thais:
-¡Mamá, ah…!
-¿Has visto, Thais, que madre se ha puesto barba como padre? –interroga Tous.
-Amooor. Si no hablo, mi hija no me conoce.


Sara se sujetó los bigotes con una goma porque la cola le provoca alergia. 

Metida en jaleo indumentario, aprovechó para ir de esa forma a la cena-presentación en Barcelona de “Doña Sara de la Mancha”. Causó asombro general a los cincuenta informadores convocados. Mary Santpere, de negro y oro, no salía de un asombro compartido por José Guardiola y Ramón Calduch.
A tono c-Son el ropaje, la cena: Carn d’olla y escudella. El menú típico de la Navidad catalana.
“Con Mary gané dinero en televisión y Sara me lo hará ganar con sus Memorias”, echaba cuentas Terenci Moix que improvisó parlamento imitando a la heroína de “El último cuplé”. La reciente enfermedad de Sara polarizaba todas las preguntas:
-Ya me dieron de alta, tras una última punción en la cadera. Han sido dos cosas que se me juntaron –informa en uno de sus típicos jardines verbales-. Un catarro griposo complicado con antibióticos, además de infección intestinal. Estaba a ocho de tensión y tres de mínima. En cambio, tenía 135 pulsaciones. Depresión, dolores espantosos, incertidumbre. Pensé que la palmaba.


Unos cojines la engordaron. La barba la hizo irreconocible. 

Aún es ingenua
-¿Alguna otra vez te has vestido de Papá Noel?
-Hace años, para mis sobrinos. Piensa que hasta los 11 años creí en los Reyes Magos. Me encantaban. He sido muy ingenua.
-¿Ya no?
-Sí, sí que lo soy. En muchas cosas me considero infantil.


Un completo Papá Noel. Thais no reconoció a su madre hasta que la oyó. 

El paralelo tiene a su estrella predilecta. La más taquillera. La que nunca muere. La que siempre se renueva. Porque tras el impacto de su entrada en la cena, trocó el disfraz por uno de sus típicos vestidos de lentejuelas. Ni un árbol de Navidad relucía más. Sara brilla con luz propia desde hace treinta años. Desde que era más ingenua, vamos.


Jesús Mariñas
Alejandro Dhers (Fotos)


EL RECORTE CCLXVIII
Desde que la diva formase familia con Pepe Tous, Thais y Zeus, se hicieron habituales los reportajes navideños. Este es de la revista Diez Minutos, Diciembre de 1.985. 


SARA MONTIEL
Y PEPE TOUS, JUNTO AL ÁRBOL DE NAVIDAD
Acompañados de sus dos hijos, se sienten felices y hacen proyectos para el futuro

Sara, Thais y Zeus estuvieron todo el día montando el árbol. 

Sara Montiel ha regresado de Estados Unidos, donde ha estado de gira. Fue por un mes y ha tenido que prorrogar hasta dos, “y si hubiéramos querido –nos cuenta en su casa de La Bosanova, de Palma de Mallorca- podríamos habernos quedado todas las navidades, pues el Sahara, una importante sala de Nueva York, nos lo propuso. Pero no ha podido ser, pues por primera vez en muchos años durante esas fechas quiero estar al lado de mis hijos”.
El matrimonio Tous-Abad ha preparado ya su árbol navideño, que han colocado, con regalos incluso, en uno de los rincones de su casa. Mientras Thais y Zeus juguetean próximos a sus padres, éstos nos cuentan algunos pormenores de la gira. “Estoy impresionada de lo mucho que me quieren en Estados Unidos. La gente me ha recibido muy bien allí donde he ido. Ya digo, querían que me quedara más tiempo, pero por lo que he contado antes no hemos aceptado”.


Sara, con bastantes kilos de menos, y Pepe pasan unas navidades muy felices. 

Durante estas navidades Sara, en su casa, prepara los diversos “shows” con los que se presentará este mes de enero en Miami, “donde me han llamado porque allí me quieren ver. Al mes siguiente viajaré a Chile, al Festival de Viña del Mar, al que también he sido invitada”.
-¿Presentarás algún espectáculo?
-Es costumbre nuestra que el año en que hacemos gira no hacemos espectáculo y viceversa, ya que dos cosas al mismo tiempo no se pueden hacer bien. El espectáculo, por tanto, queda para la próxima temporada.


Pepe Tous hizo sonar la flauta para los suyos. 

Sara nos cuenta que en Estados Unidos ha firmado un contrato en exclusiva con la Williams Morris, que lleva, entre otros, a Frank Sinatra, Julio Iglesias y El Puma, “y que además me han ofrecido protagonizar una película, pero yo ya dije que me retiraba del cine, y agradeciéndoles esa propuesta, la he declinado. Yo quisiera tener más tiempo para poder disfrutarlo al lado de los míos, pero eso, por el momento, es imposible. Pero, ya digo, estas navidades, por mucho que me propusieran, diría siempre que no, me quedo en Palma de Mallorca…, que ya es hora”. Pero en lo que llegan estas fiestas, Sara seguirá viajando: “Debo ir a Madrid, ya que Navarrete me ha llamado para su programa de fin de año; también iré a Galicia, reclamada por la televisión gallega, y a Barcelona, a grabar unos programas para TV-3.”


Fernando REY. (MALLORCA PRESS.)


LA FOTO CCLXVIII


Os deseamos a todos una ¡Feliz Navidad!