domingo, 3 de diciembre de 2017

ANTENA DOMINICAL - 18 de Octubre de 1.981 - España


Alejada desde hace años del cine, Sara Montiel se asoma al teatro en un espectáculo, “Doña Sara de la Mancha” junto a ídolos de anteriores generaciones, como José Guardiola o Ramón Calduch.
“Aún tengo muchos años por delante de vida artística; ahora triunfamos los carrozas”, afirma.
SARA MONTIEL
Aún tengo mucho por delante

Nació en 1928. Pero sus sensuales labios jamás pronunciaron tan fatídica cifra. Hasta que un osado periodista fotocopió su partida de nacimiento. Desde entonces la reina del Chantecler afirma que ha pasado los cuarenta. Incluso, con más benevolencia que otra cosa, se llama a sí misma carroza. Carroza guapa y de lujo.
Últimamente recorre Madrid en una vieja calesa. Pasea con orgullo sus bien disimuladas arrugas. Su cuerpo encorsetado. Sus cuarenta años de intensa vida artística. Dicen que es el par de la sin par Dulcinea del Toboso. Con ustedes Doña Sara de la Mancha.
Y se enfada si le hablan de retiro. Pasa y pisa con garbo. Con esa parsimonia de ilustre dama manchega. Con gestos blandos y voz suave, cadenciosa. Están probando las luces para su nuevo espectáculo. Charla contigo pero no quita la vista del escenario. Ni de los fotógrafos. “Esa cámara más alta, guapo”. Sabe que hay enfoques desafortunados. Y no se puede ir de ingenuo con ella. Tiene arte y oficio.
-¿Va a ser este tu último espectáculo?
-Hombre, no. Me quedan muchos años de vida artística todavía. Hoy día los que estamos triunfando y llenando los teatros somos gente que hemos pasado los 40 años. Ahí está Broadway para demostrarlo.
-Sin embargo últimamente te rodeas de otras figuras de la canción. Carrozas por supuesto. Alguien dirá que eres incapaz de llenar un teatro por ti misma.
-No, no, no. Yo he estado diez meses en solitario en América. He estado en solitario en el Paladium de New York, en Méjico o en Buenos Aires. Y nadie me podrá discutir el éxito. Cuando  se hace un espectáculo en plan Broadway, como éste, siempre se suele ir acompañada. Y como soy bastante inteligente siempre me rodeo de gente muy buena. Antes lo hice con Bonet de Sampedro o Jorge Sepúlveda y ahora con José Guardiola y Ramón Calduch.
-Y recorrer una ciudad en coche de caballos, ¿no es un recurso publicitario que entes no necesitabas?
-En absoluto. Es que como somos muy desenfadados y tenemos un gran sentido del amor, nos dijimos: vamos a vestirnos de cervantinos y damos una vuelta por Madrid. Nos dejaron una calesa maravillosa y el resto ya te lo puedes imaginar. Porque, aunque iba vestida de cervantina nos reconocieron fácilmente y nos paraban a cada instante para saludarnos. Un taxista me llamó carroza y se quedó de piedra cuando le dije que seguro que era más guapa que su mujer.
-¿Y por qué ahora gustas llamarte carroza cuando siempre has mantenido esas luchas titánicas por ocultar tu edad?
-La verdad es que está de moda. Sobre todo entre la gente joven. Yo tengo una sobrina de 16 años que ha salido con un chico hasta hace poco. Y cuando le pregunté la razón por la que lo había dejado me dijo: ¡ay tía!, si es que es un carroza, ya tiene 28 años. Yo creo que es muy bonito ser carroza. Y además de lujo. Como yo.


Sara lleva sus ocultos 53 años con orgullo. Con señorío. Cincuenta y tres años de intensa y ajetreada vida. Desde que allá por 1944 interviniera junto al desaparecido Antonio Casal en su primera película, “Te quiero para mí”. Entonces se llamaba María Alejandra. La frase debió gustarle porque en el ’57 se la repitió al director de cine Anthony Mann y el asunto acabó en matrimonio civil. Posiblemente para resacirse de tal heterodoxia, su segundo matrimonio fue canónico y con ceremonia en la mismísima Roma. Craso error. Porque la separación bajó considerablemente su cuenta corriente.
“La bella Lola” repitió la frase por tercera vez. El afortunado era esta vez el industrial mallorquín Pepe Tous. “La única experiencia matrimonial que repetiría”, según sus propias palabras. Estas y otras razones han hecho casi inexcusable la presencia de la Montiel en las revistas del corazón.
-¿Realmente te gusta sentirte acosada por la prensa?
-Bueno, a veces sacan intimidades que no tienen por qué sacar. Pero no tengo más remedio que aceptarlo. La gente del espectáculo corremos este riesgo y yo comprendo que todo el mundo tiene que ganarse el pan.
-¿Alguien se sorprendió, por ejemplo, cuando apareciste en Interviú como Dios le trajo al mundo?
-La más sorprendida fui yo. Precisamente lo descubrí aquí en el teatro La Latina. Estaba trabajando y al pasar por el pasillo vi un empleado que tenía la revista abierta justamente por mis fotos. Casi me desmayo. Bueno, no desmayarme físicamente, pero imagínate la sorpresa. De todas formas ya es agua pasada.
-Resulta curioso que buena parte de sus admiradores hayan sido señoras de hace 20 o 30 años, con los ideales religiosos muy asumidos, cuando tú siempre has hecho papeles de mujer frívola…
-Cuando yo empecé marqué una época en el cine español. Mis películas se pasaron por todo el mundo. En Argentina, por ejemplo, estuve dos años seguidos en cartel con una sola película, “El útlimo cuplé”. Luego con  “La violetera” estuve primera en recaudación en Francia, creo que fue en el ’58. Quiero decir que me ha visto todo tipo de público. Gente que entonces tenía 18 años y ahora rondan los 40, señoras mayores y otras menos. Yo siempre he sido una persona tremendamente respetuosa con todo el mundo. Y de eso se ha dado cuenta la gente. Además, la imagen que doy en pantalla depende de los personajes que tenga que representar.
-Por cierto,  ¿no se te ocurrió meterte a monja cuando estuviste interna con las dominicas?
-Es cierto que estuve con las dominicas. Además yo quiero mucho a las monjas. Pero es que tengo prohibido hablar de cosas de mi vida privada. Ya sabes que he vendido mis memorias a una editorial y tengo prohibido por contrato referirme a estos temas. Cuando estén terminadas podréis enteraros de estas cosas que tanto os interesan. Lo que ocurre es que el asunto va un poco lento. Tanto Terenci Moix como yo tenemos mucho trabajo y sólo nos reunimos de cuando en cuando.
-¿Alguien puede temer la publicación de tus memorias?
-No creo que nadie pueda temerlas. Sólo te puedo decir que escribo cosas mías y todas las digo yo. Ya te he dicho –insiste- que tengo prohibido hablar de esto. Lo siento.
-También tienen fama de ser un poco anticlerical… Tuviste problemas para la anulación de tu segundo matrimonio y el obispo de Palma se negó a bautizar a tu hija Thais.
-Nos soy anticlerical. Yo creo en Dios. Es cierto que he tenido problemas con algunas jerarquías de la Iglesia pero afortunadamente se arreglaron. La anulación de mi segundo matrimonio me costó trabajo -¿y dinero?-, sí, también bastante dinero. Pero no le doy demasiada importancia. Ya lo he olvidado. Y en cuanto a lo de Thais tampoco tiene mayor trascendencia. El obispo de Palma se negó, efectivamente, a bautizar a Thais. Nos fuimos a Barcelona y todo se arregló inmediatamente.
-¿Te gustaría que Thais siguiera los mismos pasos de su madre?
-Mi hija ahora misma tiene dos años y medio y lo único que me preocupa es darle las vitaminas y la comida a su hora. Aunque, la verdad, a mí me gustaría que fuera artista. Con dos años y medio, tiene un oído bastante fino. Le gusta mucho el ballet y le encantan la televisión y el teatro. O sea el movimiento. La música también le gusta. Pero lo que le enloquece es pintar. Siempre está pidiendo papel y colores. Eso cuando no pinta en las paredes. Me encanta. Y no es un día que se canse y se ponga a hacerlo por aburrimiento. Es continuamente. No para de hacer rayas, manchas de colores… Los colores los distingue perfectamente. ¡Y sólo tiene dos años!
-¿Pareces reunir toda la admiración en tu hija?
-Bueno, aunque parezca una tontería, quiero mucho a la señora Bárbara, mi cocinera. Y a Terence, y a mis médicos. Y, por supuesto a Pepe. Hay, además, una persona a quien admiro especialmente. León Felipe. A quien di aquel polémico beso. Es el beso que más alboroto ha levantado en mi vida.


"Gusto a generaciones muy distintas", afirma Sara, que no vacila en afirmarse "carroza de lujo" y que sólo tiene ojos para su hija Thais. 

Carmen la de Ronda es algo lacónica. Sin embargo cuando habla de la gente que la rodea se deshace en elogios. Da órdenes sobre la marcha. Quedan pocas horas para el estreno de su enésimo espectáculo. Y María Antonia, o María Alejandra, o Sara, se entrega con la misma ilusión que en sus comienzos. Con la misma fuerza y las mismas ganas que en el aquel lejajo concurso de Cifesa que le supuso su salto al estrellazgo.
-¿Qué hubiera sido de Sara Montiel de no habaer ganado aquel concurso?
-Hubiera sido artista de todas maneras. A los cuatro años ya traía loca a mi madre. Le quitaba las colchas para disfrazarme. Y me pasaba el día cantando y haciendo teatro. Recuero que tuve la difteria y me quedé sin habla. Y no creas que me importaba algo la enfermedad, mi única preocupación era la voz.
-Sara, tú que tienes experiencia en el tema, ¿qué les diría a los detractores del divorcio?
-Que me imiten (ja, ja, ja). Ahora en serio: yo les diría que reflexionaran seriamente lo que es vivir todos y cada uno de los días con caras largas y discusiones eternas.
María Antonia Dixit; Doña Sara de la Mancha.

Juan C. CIRCO


EL RECORTE CCLXVII
Desde que Sara formase su familia con Pepe, Thais y Zeus, éstos estaban con la cantante donde quiera que fuese. Era usual que apareciesen para cerrar sus espectáculos y que fuesen el centro de todas las miradas, anónimas e ilustres. Ellos son los protagonistas de este reportaje de la revista Lecturas de 9 de Noviembre de 1.984. Con una visita de lujo: los Condes de Barcelona. 

SARA MONTIEL
actuó con sus hijos ante los
Condes de Barcelona
En el entreacto, los padres del Rey saludaron a la artista y a sus pequeños así como a Celia Gámen, Olga Guillot y Manolo Otero compañeros de Sara en el espectáculo “Nostalgia” que se representa en un teatro madrileño. 

Los condes de Barcelona, con Sara, sus hijos, Manolo Otero, Olga Guillot y Celia Gámez. 


Sara cedió el micrófono a Thais para que saludara a los Condes y al público en general. 


La condesa de Barcelona, contemplando al pequeño Zeus, en brazos de su madre. El niño tiene ahora 17 meses. 

Sus Altezas Reales los condes de Barcelona, don Juan y doña María de las Mercedes de Borbón, padres del Rey, han visto el espectáculo “Nostalgia”, de Sara Montiel, estrella que ha contratado a Celia Gámez, a Olga Guillot y a Manolo Otero.
Tres mitos –Sara, Celia y Olga- con el joven Manolo interpretando canciones inolvidables están sorprendiendo a diario a la gente –adulta, madura- que llena el teatro y que lo pasa bien.
Sara Montiel, además, presume de hijos y muchas tardes Thais y el pequeño Zeus irrumpen en el escenario, conversan con su madre, saludan al público y hasta piden un aplauso para la orquesta, para mamá y para ellos.
Thais y Zeus, de cinco años la niña y recién cumplidos diecisiete meses el varón, subieron al escenario la tarde en que se encontraban en un palco los condes de Barcelona. Los niños llevaban sendos claveles rojos en sus manos. Y Thais dijo: “Son para don Juan y doña María de las Mercedes”. Se las dieron durante el intermedio. Los condes de Barcelona departieron sencilla y llanamente con Sara, con Celia, con Olga y con Manolo. Naturalmente, allí estaba el marido de Sara, Pepe Tous, y el empresario José Luís López Segovia, hermano de Lina Morgan, propietarios del teatro La Latina.


Thais y Zeus en el escenario del teatro, junto a su madre. 


Zeus y Thais llevaban sendos claveles rojos en la mano para entregar a los condes de Barcelona. 


Celia Gámez se emocionó al saludar a don Juan de Borbón “al que conocí –recordaba la gran vedette de revista- cuando aún llevaba pantalón corto”. Efectivamente, don Juan rió: “Fue en 1927”. Después, cuando la familia real vivió en Estoril, Portugal, Celia Gámez visitó varias veces “Villa Giralda”.
Celia, que interpreta a diario números de las revistas musicales que ella estrenó en España, cantó para los condes de Barcelona, especialmente la canción “El perdón de las flores”, un pasacalle que hace veinticinco años cantaba a los reyes Alfonso XIII y Victoria Eugenia.


Sara Montiel, con su marido, Pepe Tous y sus dos hijos, en el camerino del teatro. Thais, la niña, cumplirá seis años el 3 de marzo. 

Don Juan de Borbón se interesó por el estado de Lina. José Luís, el hermano, le informó de que el doctor Muiños había quedado asombrado de la recuperación de Lina Morgan tras la operación a que la sometió por desprendimiento de retina.
-Se encuentra muy bien, Alteza, muy bien. Descansa todavía, pasa unas vacaciones en las Islas Canarias, pero pronto volverá al escenario.
Don Juan contó que le había dado mucha pena verla en la clínica de Barcelona, puesto que él conoce perfectamente lo que supone una operación así.
Doña María de las Mercedes conversó con Sara y contempló sonriente a Thais y Zeus.
Con los condes de Barcelona se encontraban los duques de Alburquenque y el coronel Luís Fernández de Mesa.  


Javier de Montini
Fotos: Félix Gómez


LA FOTO CCLXVII


Una Sara más inusual en los '80. 


sábado, 25 de noviembre de 2017

SEMANA - 21 de Julio de 1979 - España


Se casa el 31 de julio con Pepe Tous en Palma de Mallorca y bautizan a Thais, su hija adoptiva
SARA MONTIEL:
BODA Y BAUTIZO EL MISMO DÍA
*LA ACTRIZ NO DESCARTA LA POSIBILIDAD DE QUE PUEDA SER MADRE ALGÚN DÍA

Sara juega a cada momento con la pequeña Thais. También a Pepe Tous "se le cae la baba" mrando a la niña. Completando el cuadro, uno de los tres perros propiedad de la pareja quiso aparecer en la fotografía y se sumó a la reunión. Abajo, Sara Montiel, en la "boutique" palmesana de su buena amirga Maruja García Nicolau, que fue Miss Europa y que es quien ha diseñado el vestido nupcial de Saritísima. 


Boda y bautizo. Sara Montiel y Pepe Tous se casan civilmente, el próximo 31 de julio, en Palma de Mallorca. Media hora después bautizarán a la niña que han adoptado en Brasil, llamada Thais, que acaba de cumplir cuatro meses. En vísperas de ese doble acontecimiento, la mítica Sara de “El último cuplé” de los años 60 nos ha concedido una amplia entrevista en su chalé palmesano, que transcribimos a continuación y en la que nos desvela algunos aspectos acerca de cómo serán las dos ceremonias mencionadas. Este será el tercer matrimonio de Sara Montiel, quien, como se sabe, estuvo casada primero con el director cinematográfico norteamericano Anthony Mann y luego con el hombre de negocios vasco José Vicente Ramírez Olaya.

Sara, en Mallorca. Le ha tomado cariño a la isla. De allí es Pepe Tous, su amor. Ya va para nueve años largos que se conocieron. Pepín, periodista, durante dos décadas director del vespertino “Última hora”, es empresario de un teatro y varias salas cinematográficas en la capital palmesana. Y un día decidió contratar a la Montiel, todavía en pleno apogeo de su belleza y su popularidad. El empresario se enamoró de la artista. Y ahora, al cabo de los años de aquel contrato artístico, van a firmar otro contrato: el de su boda civil, dentro de muy pocos días. Naturalmente será en Mallorca, donde les nació el amor.
Sara está nerviosa, impaciente, aunque quiera disimularlo. Conviene con nosotros:
-Sí, estoy en capilla y, lógicamente, con las prisas de toda novia: que si las invitaciones, que si el vestido, que si la ropa de cristianar de Thais…


La niña es de piel blanquísima. Sara dice que cuando le entregaron a la niña, en Brasil, desconocía cómo era. "Si hubiera sido mulata o negra no hubiera renunciado tampoco a la pequeña". Sara es así de humana. 

Nuestro primer encuentro con Sara en Palma de Mallorca lo tuvimos en la “boutique” e Maruja García Nicolau, la guapísima palmesana a la que un día proclamaron Miss Europa; casada con el que fuera guardameta del equipo titular de Palma de Mallorca, Martín Mora. Este matrimonio es muy amigo de Sara y de Pepe Tous. Nada más natural, por tanto, que la Montiel, en vísperas de su boda y con los preparativos de toda novia de tener un vestuario renovado y a punto, fuera hasta la tienda de Maruja para probarse unos modelos. Allí estábamos nosotros. Sara comenzó a desgranarnos las primeras confidencias:
-Maruja ha sido la que ha diseñado mi vestido de novia. Me lo están haciendo en París. Bueno, podré escoger entre tres modelos.
Inquiero unos detalles del vestido nupcial, pero que si quieres arroz, Catalina. Sara se cierra en banda y no suelta prenda, nunca mejor dicha la frase. ¿Será beige? ¿Largo? ¿Línea “midi”? ¿Llevará mela? ¿Irá destocada?
-Lo siento –se disculpa Sara-, no puedo desvelar nada de cómo iré ese día de mi boda.
-¿Acaso eres supersticiosa?
-Algo de eso. Es lo tradicional en una novia en estos casos.
En cambio, el novio, Pepe Tous, no tiene problemas respecto a su vestimenta. Nos diría luego:
-El día de la boda iré al armario y lo primero que tenga a mano será lo que escoja para vestirme. Si me preguntas ahora mismo qué ropa tengo, no podría decírtelo. Ni idea. Seguro estoy, sin embargo, que no iré de esmoquin, ni de chaqué ni nada parecido.


Maruja Gacría Nicolau muestra algunos modelos de inspiración árabe, que Sara se probó, muy complacida. Sin embargo, mostró un absoluto mutismo respecto a su traje de novia. "Trae mala suerte hablar sobre él. Soy supersticiosa", nos dijo. Elegirá entre tres modelos. Su vestido nupcial se lo están confeccionando actualmente en París. 


¿POR QUÉ ESTA BODA CIVIL?
Subimos hasta el chalé de Sara y Pepe, enclavado en Na Burguesa, a pocos kilómetros de la capital. Palma a los pies de la Montiel. Por fuera, la edificación es de estilo ibicenco. Dentro reina la más anárquica y divertida decoración. Les digo en broma que parece la casa de un anticuario. Hay mil cachivaches diferentes, recuerdos de innumerables viajes de Sara por medio mundo. Esculturas, figuras de marfil… Y muchas pinturas, desde varios cuadros firmados por Lucas a unos grabados de Picasso, un espléndido dibujo de Ramón Casas, un óleo del gran Guayasamín. Sara tiene unas fotografías enmarcadas. Está, cómo no, aquella en la que aparece junto a Gary Cooper y Burt Lancaster en la película “Veracruz”. Otra, con Mario Lanza y Anthony Mann. Aquella, al lado de Alfred Hichtcock. Melina Mercouri la abraza en otro recuerdo gráfico. Josefine Baker, sonriendo en su última visita a España, semanas antes de morir. Y también Sara en unas fotos tomadas ante la tumba de Marilyn. Y otras donde mira fijamente al objetivo León Felipe.
En ese chalé de Palma de Mallorca, Sara es inmensamente feliz.
-Naturalmente, Sara, tú tienes la anulación de tu anterior matrimonio…
-Sí, la tengo. Ahora mismo soy soltera.
-Y podrás casarte por la Iglesia, claro.
-Sí, podría. Peo Pepe y yo hemos acordado que nuestro matrimonio sea sólo civil. La verdad es que nosotros nos consideramos marido y mujer desde hace ya mucho tiempo, más de nueve años.
-Entonces, ¿por qué la boda ahora?
-Por Thais, por nuestra hija; porque tiene que llevar unos apellidos: el del padre y el mío. Sin boda, la niña se llamaría Thais Abad Fernández; o sea, que ahora mismo lleva sólo mis apellidos.



LAS DOS CEREMONIAS
Tal y como Sara y Pepe indican en su original invitación, la boda civil y el bautismo de la niña tendrá lugar el mismo día, 31 de julio próximo, con una diferencia de media hora, aproximadamente, entre una y otra ceremonia. Primero, Sara y Pepe se dirigían al Palacio de Justicia de Palma de Mallorca, donde les estará esperando el juez, don Jaime Ferrer. La ceremonia será sencilla y breve, estando presentes cuatro testigos. Seguidamente, los recién casados se trasladarán a la iglesia de Génova, donde tendrá lugar la ceremonia del bautismo, de Thais Tous Abad, que será apadrinada por unos amigos de Sara y Pepe, el matrimonio Saturnino y Blanca Hernando. Concluida la ceremonia religiosa, tendrá lugar una fiesta en un lujoso hotel mallorquín.
-¿Por qué el nombre de Thais? –inquiero a Sara y Pepe.
-Siempre nos había gustado ese nombre. Perteneció al de una emperatriz egipcia, casada con el emperador Tolomeo –señala Sara.
-Y además –rubrica Pepe Tous- existe una ópera de Massenet con ese mismo nombre y una novela de Anatole France.
Thais tiene, de momento, pasaporte brasileño. Cuenta cuatro meses de vida. Su piel es blanquísima. Sara se enfurruña cuando le decimos que hay gente que piensa que la pequeña es mulata. A lo cual replica:
-Cuando fuimos a recogerla no sabíamos cómo era. Si llega a ser negra, lo mismo la hubiéramos adoptado. 


Sara Montiel viste modelos alegres y lleva ahora un peinado muy actual. En la fotografía, Maruja García Nicolau comenta con Sara aspectos de su vestido. Una conversación entre mujeres, hablando, naturalmente, de "trapitos" y, en concreto, de la renovación del vestuario de Sara en vísperas de su boda. 

UNA MADRAZA
Sara está emocionada pensando en el día de su boda y el del bautizo de su niña:
-Es emocionante que a nuestra edad tengamos esta rosa, esta belleza de criatura. Le estamos dando todo el cariño del mundo. Yo, como sabes, tuve un niño de ocho meses, que está enterrado en Los Ángeles.
-Pero, ¿tú podrás ser madre en el futuro, Sara?
-Mira, mi madre tuvo la menstruación hasta los sesenta y seis años. No tengo ningún complejo ahora. Los médicos no me han dicho que no pueda tener hijos. Lo que pasa es que cuando lo hemos intentado he padecido el edema de Kinke, que me producía una inflamación.
El caso es que Sara es ahora dichosa en su papel de madre. Nos cuenta cómo es un día normal para ella:
-La niña se despierta a las ocho y cuarto de la mañana. Y me despierta a mí. Ningún productor de cine me ha hecho madrugar tanto como la niña, que por otra parte es muy buena, no da guerra, no llora nada. Le quito el pijama, le cambio sus pañalitos, la pongo fresquita, la visto y llamo a Tere, su señorita de compañía. Le doy también el biberón y… ¡me voy a la cama, a seguir durmiendo! A la una he de estar en pie, porque le toca la papilla. La bajamos a la piscina porque le estamos enseñando a nadar. Duerme un poco. La levanto luego de la siesta y, tras vestirla, nos bajamos la niña, la señorita y yo a Palma, de compras. Subimos a casa, la baño, que es todo un número, y tras darle la papilla, la duermo. Y hasta el día siguiente.
Jamás Sara fue así de feliz. Lo confiesa ella misma, que dice también que ni en sueños podía imaginar lo mucho que ha conseguido en la vida.


La mayor parte del día lo pasa Sara ocupada en vestir a su hija, Thais, en darle la papilla, enseñarle a nadar... Thais ya tiene un vestuario completo y variado, como nos muestra Sara en la instantánea, diciéndonos: "Hasta ahora, la niña ha recibido más regalos ante la invitación de la ceremonia bautismal que Pepe y yo por nuestra boda". 


Seguirá Sara actuando en esos mundos de Dios. Prepara ahora un álbum de canciones de autores brasileños. Se irá a Centro y Sudamérica en otoño, llevándose consigo a su hija.
-¿Echas de menos el cine, Sara?
-Hace cuatro años que no hago una película. La última fue “Cinco almohadas para una sola noche”. Echo de menos una buena película, sí. Ahora se está haciendo un cine de cámara al hombro… y de cama, delante y detrás. Iba a hacer de Isabel II, pero el presupuesto de la película, antes de empezar, ya se elevaba a cien millones de pesetas. No era posible.
Algunas veces escribe en silencio. Pensamientos, ideas, relatos. Tiene un proyecto que algún día quisiera ver convertido en realidad: un guión con la vida de sus antepasados manchegos.
Sara Montiel, en otro tiempo mera imagen frívola para muchos, no oculta ahora su tremenda humanidad (no desconocida, por otra parte, por quienes de verdad han estado cerca de ella) cuando, caída la tarde, toma en brazos a Thais, la acuna en su regazo y la lleva amorosamente a dormir.

Manuel ROMAN
Fotos J. C. VICENTE
(Enviados especiales a Mallorca)


EL RECORTE CCLXVI
Con Pepe Tous, Sara Montiel formó una de las parejas más sólidas y reclamadas del panorama artístico. Pero, sobre todo, construyó la familia que siempre deseó. Con Thais y Zeus fueron felices hasta que la muerte sorprendió a Pepe Tous. Aquí un reportaje de la revista Lecturas, de Marzo de 1.991, con motivo de un cumpleaños de la actriz. 

El pasado 10 de marzo la artista celebró su 63 cumpleaños
La fantástica casa de
SARA MONTIEL
en Palma de Mallorca
Es un inmenso ático, de aproximadamente 1.000 metros cuadrados desde el que se domina toda la bahía palmesana. Rodeada por numerosas antigüedades y objetos de arte, además de por sus recuerdos profesionales. Sara afirma sentirse feliz en esa casa-palacio hecha a medida de ella, de su marido y sus dos hijos. 

La cantante y actriz con sus dos hijos -Thais de 12 años y Zeus, de 7- en uno de los dos salones de su espacioso piso. La alformbra junto a la chimenea es rusa y data del siglo XVIII. 


Sara ha conseguido el éxito en su profesión y en su familia. "Pepe y yo estamos enamorados". 

Sara Montiel y Pepe Tous han terminado de decorar su inmensa vivienda al lado del mar aunque “siempre hay hueco, en uno o en otro rincón, para una figura más, para una pintura o para una planta”, dicen.
Llevan veintiún años juntos:
-Sí. Y el amor dura. Aún estamos enamorados. Tanto o más que cuando se produjo el flechazo, aquí en Palma, a donde yo venía contratada por Pepe como empresario de un teatro. Me esperaba a pie de la escalerilla del avión con un precioso ramo de flores, al día siguiente cenamos juntos y cuando marché de la isla voló también él a verme a Sevilla. Cuando concluí la gira, llené mis maletas de ropa y me vine a Mallorca para quedarme con Pepe.
Vivieron bastantes años en un chalé en la montaña –en N’a Burguesa- desde donde dominaban no sólo la ciudad sino el horizonte del mar abierto.


El matrimonio Tous -que el próximo 31 de julio celebrará su duodécimo aniversario de bodas- en uno de los ángulos de la terraza, junto a "Boy", un mastín mallorquín.


Sara Montiel en el elegante salón, decorado con valiosos cuadros y en el que destaca una lámpara art-nouveau. 


La actriz -natural de Campo de Criptana- en el dormitorio matrimonial en el que dominan los espejos y el color oro.


Delante de su tocador, donde a diario se maquilla ella misma. Sara Montiel ha cuidado siempre mucho su imagen. 

“Es una casa puesta a nuestro estilo”
-Aquí, en esta casa, llevamos tres años. Nos mudamos por los hijos. Al crecer, en el chalé, aunque estaba cerca de la ciudad, se encontraban aislados de amigos. No era fácil para los chicos ir a la montaña, dependían de que los padres dispusieran de tiempo para llevarlos y recogerlos. Allí, por mucho que quisiéramos, Thais y Zeus se sentían más solos. Desde que nos mudamos, siempre tienen amigos en casa, a veces hasta se quedan a dormir.
El lugar es de paraíso. Sara Montiel y Pepe Tous compraron toda la última planta del edificio Mediterráneo que fue hotel de lujo y que no hace mucho, conservando el estilo arquitectónico con el que fue construido a primeros de siglo, fue reformado para viviendas.
Ellos lograron adquirir los alrededor de mil metros de la planta última para distribuir el espacio a su comodidad.
-¿Qué es demasiado grande? ¡No, qué va! No hay ni un mínimo cuarto vacío, todos los rincones están utilizados. Es la casa que necesitábamos si no queríamos seguir con cantidad de cosas en cajas, en algún almacén. No somos dos, somos cuatro. Thais y Zeus necesitan sus habitaciones, sus cuartos de juego, de ocio, de estudio.


El feliz matrimonio -que se conoció en 1970 cuando Sara viajó a Mallorca contratada por Pepe Tous- en el hall de entrada, desde el que se divisa un frondoso vestíbulo-jardín. Abajo, en el despacho del empresario teatral. 




La familia al completo posa delante de una de las valiosas vidrieras modernistas. Detrás de Thais despunta un cuadro de Miró. 


Sara Montiel en el salón-comedor, decorado con muebles chinos de laca y marfil.


Un retrato de Sara, obra de Roca Fuster. 

Dos salones amplios, seis dormitorios, cinco cuartos de baño, un despacho que utiliza más que nadie Pepe Tous, la inmensa terraza (de doscientos metros) desde la que se asoman a la bahía de Palma y desde la que ven una panorámica de la ciudad que abarca a la catedral, la “leonera” de Thais y Zeus con el ordenador, la televisión, los videojuegos y el piano, más la cocina y el ala destinada al servicio. Es lo que se dice “toda una mansión”, sólo que en vez de estar en planta baja fue instalada en un ático.
-En el despacho de Pepe –dice Sara Montiel- hemos aprovechado para decoración los discos de oro, trofeos, premios, diplomas, llaves de oro y otros recuerdos de mi ya larga vida artística. Las esculturas son de un valor sentimental alto para nosotros, pues hay algunas de la madre de Pepe, de Rosa Barberán. Era una estupenda artista, tanto dibujando como esculpiendo.
En los salones, Sara Montiel ha logrado una mezcla en buen armonía de art-decó, art-nouveau, muebles y vidrieras modernistas, un bargueño del siglo XVI, un precioso jarrón chino, licoreras de colección, figuras de cristal, lámparas de capricho y otros muchos objetos de valor.
-¿Qué si es una casa de capricho? No tanto. Es una casa puesta a nuestro gusto. Lo importante es sentirse bien, vivir con comodidad. Ya que viajamos tanto, al volver al hogar, que a fin de cuentas esta residencia es nuestro verdadero hogar, lo que necesitamos en un ambiente grato y que facilite la calma y serenidad del ánimo. Si aquí sólo vamos a vivir una vida y nada podremos llevarnos al más allá de lo material, lo que conviene es disfrutar de lo que has ido ganando de tu trabajo, ¿no? Quedará además para los hijos, para que ellos sigan gozando del bienestar que sus padres han podido alcanzar.


Otro detalle del salón en el que abundan las esculturas. 


"No es una casa de capricho. Lo importante es sentirse bien y vivir con comodidad".


Con su hija en la sala que alberga una colección de pintura naif. 

Tous le ha regalado un valioso coche
Hay, de todos modos, caprichos: por ejemplo, las seis puertas de vidrieras modernistas que consiguieron, por encargo, en Barcelona. O una lámpara maravillosa, también modernista, comprada en la galería Ghostland. O la cama en forma de coche de carreras que Sara y Pepe compraron en París para Zeus. O el dosel de encaje mallorquín de la cama de Thais.
-¿Verdad que es precioso el dormitorio de Thais? Digno de una princesa. Eso es mi hija, una princesa. Está de guapa… ¡Y qué melena, qué pelo de seda! Con 12 años recién cumplidos, se nos ha convertido en una mujer. Más alta que yo.
Zeus tiene ahora 7 años.
-Es muy listo. Y también será alto. Los dos serán altos- dice Sara Montiel que se muestra encantada en su papel de madre de Thais y Zeus.
Sara Montiel también ha cumplido ahora años y, además, no anda jugando a ocultar su verdadera edad.
-¡El tiempo pasa para todos! –dice muy serena a sus 63, que ha celebrado con unos pocos amigos íntimos.
Pepe Tous, su marido, le ha regalado un Mercedes de dos plazas, de color blanco, con interior en azul, entre otras cosas. Los niños, un chal fantástico, con figuras de elefantes.


El matrimonio Tous en una de las habitaciones de invitados, decorada con antigüedades y ocupada casi siempre por amigos de la pareja. 


Desde la terraza principal, de aproximadamente 200 metros cuadrados, se divisa la hermosa bahía palmesana. 

En casa de Sara Montiel, aquí en Palma, se palpa el amor al arte. En un vestíbulo amplio, han colgado la colección de pintura naïf, no sólo de artistas españoles sino también del Caribe y de Brasil. En los salones, puedes ver acá y allá obras de Miró, de Guayasamín, de Dalí, de Eugenio Lucas, de Casas, de Ochoa, de Palmaroli, de Sorolla, un plato de Picasso…
Sara Montiel, que interrumpió su espectáculo “Saritízate” por causa de un accidente sufrido en el teatro, volverá en abril a los escenarios, primero al Centro Cultural de la Villa de Madrid, después a otros de Castilla – La Mancha, para seguir en verano con las galas.

Félix Gómez


LA FOTO CCLXVI


La entrañable pareja Tous-Montiel. 


viernes, 10 de noviembre de 2017

PRONTO - 21 de Febrero de 1.976 - España


¡ASOMBROSO…!
SARA MONTIEL
CONTRA EL DESTAPE
“EN CASA, TODAS MIS INVITADAS VAN CON LOS PECHOS AL AIRE”

Asombroso. Sorprendente. Casi diríamos que inesperado. Sara Montiel y Massiel se declaran enemigas del “destape”. Desde ahora nuestra primera estrella no volverá a prodigar los exhibicionismos que son una base de su fama. Ante la ola actual que impone el desnudismo, Sara pone las cosas en su sitio:
-No entiendo nada, quizá porque hace muchos años que estoy curada de este espanto. Todo el mundo se asombra de que una famosa enseñe el pecho y todas se apresuran a exhibirlo… cuando yo llevo veinticinco años haciendo eso. Pero con reservas y estética. Ahí están las portadas de mis discos. El destape a lo tonto, la exhibición gratuita, me parece una gilipollez. Yo tengo cantidad de fotografías en las que aparezco completamente desnuda. A mi esposo, Anthony Mann, le encantaba retratarme así. Es más, en mi finca mallorquina todas las invitadas van con los pechos al aire. En verano, claro. Allí no tenemos reparos. Hasta conseguí incluir estas ideas en la cabeza de mi hermana Ángeles, una señora muy normal que no tiene que ver con el mundo del cine. Ahora le parece lo más natural del mundo. Fíjate, en la finca realicé reformas que duraron un año. Pues de esa guisa daba las indicaciones a los albañiles. Ellos también acabaron por acostumbrarse. Y es natural cuando se trata de algo tan natural. Parece una redundancia, pero no lo es.


Quizá por eso la reforma duró doce meses. Cabe imaginar que los obreros intentaron prolongar al máximo esa visión gratuita de los encantos de Sara. Podemos dar fe de cuanto afirma. En su piscina las señoras –por señoras que sean- van desnudas de cintura para arriba. Cuando Camilo Sesto vio eso quedó sorprendido. La impresión le duró veinticuatro horas.
-Me parece muy bien que las jovencitas se exhiban. Pero de eso a lo que estamos viendo. Se han pasado. Creo. Algunas se dejan retratar, cuando su cuerpo es impublicable.



Massiel reafirma y comparte el criterio de la Montiel.
-A mí todo esto me ha sorprendido. Me pilló desprevenida. El otro día, cuando bajé a comprar los periódicos en el quiosco que hay cerca de casa, pensé que estaba en otro país. ¡Qué manera de destaparse, qué alarde…! No soy mojigata y por casa, aun en invierno, suelo ir desnuda. Pero de eso a posar “a poil” con naturalidad… Ante la avalancha, se me avecinan malos tiempos publicitarios. Como yo siempre canto con vestido negro, ¿quién se atreverá a retratar a una señora tan tapada? Somos un país con mucha coña.
Y es que la verdadera apertura está más arriba de la pechuga. En el cerebro. Claro que algunas retratan sus senos a falta de ideas que mostrar. La pareja tiene razón. ¡País…!

JESÚS MARIÑAS


EL RECORTE CCLXV
A partir de los 70 dos temas estuvieron presentes siempre en sus innumerables entrevistas: el detape (motivo por el cual -dijo ella- dejó el cine) y el problema del peso. Con respecto al segundo es este artículo de la revista Diez Minutos con fecha de 22 de Mayo de 1.976.

LAS ÚNICAS FOTOS DE
SARA MONTIEL
EN LA CLÍNICA…
UNA ALERGIA QUE PADEZCO DESDE NIÑA TENÍA LA CULPA DE QUE ESTUVIERA TAN GORDA
“LOS MÉDICOS TIENEN QUE SEGUIR OBSERVÁNDOME, POR LO QUE NECESITO VISITAR LA CLÍNICA”
“EL MÉTODO PARA TRATAR MI ENFERMEDAD HA SIDO DESCUBIERTO RECENTÍSIMAMENTE POR UN MÉDICO DE GINEBRA”

Ejercicio físico combinado con un tratamiento, la fórmula ideal. 

¡Esta no es mi Sara, que me la han cambiado!...
Y, en efecto, la Sara Montiel de hoy no es la Sara Montiel de ayer. ¡Quince kilos menos de peso lo atestiguan!
-Pero, Sara, ¿qué te ha pasado?...
-Pues nada, hijo, que necesitaba adelgazar y he adelgazado…
Encontramos a la famosa actriz y cantante en las Ramblas barcelonesas. Nuestros ojos no daban crédito a lo que veían. No cabía la menor duda, aquella era una nueva Sara Montiel.
-He estado sometida –nos contó- a un tratamiento especial en la clínica Planas. En dos meses he llegado a perder quince kilos. Pero, no creas, lo mío no era por un exceso en la mesa, es que padezco el edema de Quintre.
-¿El edema de qué?...
-Sí, el edema de Quintre, una enfermedad de tipo alérgico que sufro desde que era niña. Ello es la causa de que a veces tenga excesos de peso. 


Sara fue atendida solícitamente en todo momento. 

“MI ENFERMEDAD HASTA HACE POCO ERA UN MISTERIO”
-¿Y lo has sabido ahora?
-Pues sí, el diagnóstico se logró gracias a unas pruebas de las células eosinófilas que…
-Perdona, Sara, pero es que no logro seguirte… ¡Jamás te había oído hablar así!
-Decía que los doctores de la Clínica Planas, aquí en Pedralbes, descubrieron en mi sangre el verdadero motivo de mi obesidad. Te lo voy a explicar, y no te extrañes de que esté tan “puesta” en Medicina, es que por mi propio bien me he interesado en ello y, claro, me lo han explicado bien…
-Cuenta, cuenta…
-La enfermedad que padezco, la del edema ese, sólo se detecta a través de un análisis de las células que antes te decía, que viene a ser algo así como un análisis de sangre especial. Esta enfermedad mía era hasta hace poco un misterio, pero últimamente el doctor Lambert de Ginebra descubrió el método para tratarla y los doctores de esta clínica de Barcelona se han especializado en ella. Por eso vine aquí.


Cincuenta y tres kilos para la estatura de la estrella no está nada mal.


Los análisis, continuos y pesados, no han hecho perder la sonrisa a Sara. 

“TENGO QUE SEGUIR UN RÉGIMEN ESPECIAL DE ALIMENTACIÓN”
-Y ahora, una vez logrado el peso ideal, ¿ya está todo solucionado?
-No, que va… Ahora tengo que seguir un régimen especial de alimentación. Además, los médicos tienen que seguir observando la evolución de la terapia, por lo que necesito continuar mis visitas a la clínica. Marcharé a mi casa de Palma y de vez en cuando regresaré a Barcelona.
-Dime lo que pesabas y lo que medías y, si se pueden saber, las cifras actuales…
-¡Claro que se puede saber! Aquí no hay trampa ni cartón. Tú mismo puedes ver mi aspecto. Pesaba sesenta y ocho kilos y ahora estoy en los cincuenta y tres, lo que para mi estatura no está nada mal. ¿Las otras medidas?... Pues mira, de busto sigo igual: noventa y cinco centímetros; de cintura he pasado de los setenta y un centímetros a los cincuenta y ocho, y de caderas, de ciento cinco centímetros que tenía, tengo ahora ochenta y dos. ¿Qué te parece?


El busto sigue igual: 95 centímetros. 


Sara ya puede abrocharse bien el cinturón. 


De 68 kilos a 53, ¡casi ná!

“PARA CENAR VERDURITAS Y PESCADO”
Lo que a nosotros nos parece ya está dicho: una nueva Sara Montiel. Su aspecto actual es el de una jovencita de veinte-muy-pocos años. Mientras la acompañábamos a la clínica donde debía someterse a diversas pruebas y donde aceptó posar para nosotros, Sara nos relató algunos pormenores del tratamiento.
-He tenido que hacer, naturalmente, ejercicios. Pero lo más importante ha sido la terapia medicamentosa y alimenticia. La tensión arterial ha estado compensada en todo momento. Ahora desayuno fruta, café y tostadas; como carnes y patatas –bueno, la carne de cerdo, no-, más frutas y té, y para cenar, verduritas y pescados. De beber, lo que quiera menos alcoholes.

CIFRA


LA FOTO CCLXV


Otra clásica de los '70.